Homilía Santa Misa Crismal 2017.

Muy queridos hermanos sacerdotes; muy querido puedo congregado en esta santa Iglesia Catedral, queridas religiosas, queridos hermanos.

Como un solo pueblo de Dios, pastores y fieles de nuestra iglesia que peregrina en San Fernando de Apure, nos congregamos hoy alrededor del altar catedralicio, para celebrar con alborozo la Santa Misa que se denomina Misa Crismal. Como en efecto se realiza en todas las sedes episcopales de todo el mundo.

Sin obviar las circunstancias que ensombrece esta semana santa con tantos desencuentro y dolor, con un pueblo que busca mejores caminos para el progreso y la paz que deseamos todos. No sin dolor de ver a hermanos enfrentados a hermanos, hijos de una misma patria, y muchos hermanos sufriendo, buscando en largas colas el alimento diario, la medicina y pare de contar, lo que todos sabemos. Esto nos entristece. Queríamos preguntar si alguna autoridad que nos gobierna es capaz de vivir tranquilo con una bolsita de comida para quince días. Por eso hoy no podemos menos que orar por esta situación. Alguna salida constitucional, sensata y racional debe de existir. Se lo pedimos al Señor.

Vaya mi acción de gracias al Señor, por este regalo, a mi humilde persona, en este año y los que estén en su divino plan, de presidir como obispo diocesano, esta particular Eucaristía. A seis meses de mi llegada no puedo sino agradecer, la inmensa bondad de Dios que me ha allanado el camino, y a este pueblo creyente, laicos comprometidos y valientes religiosas, que bien merecen nuestra entrega por tanta bondad y generosidad. Y a este cuerpo presbiteral, sacrificado y entregado que con su tesonera labor evangelizadora, van haciendo crecer la viña del Señor. Sin Ustedes, mi esfuerzo sería vano, para atender tantos servicios que funcionan y tanto otros que podemos emprender.

Queridos sacerdotes, hoy vamos a renovar nuestros compromisos sacerdotales de entrega al Señor en su Iglesia, de obediencia en comunión con su Obispo para el servicio de este pueblo fiel. Hoy reconocemos que es bondad total del Señor, que nos ha llamado. Ninguno de nosotros podría decir, que es por merecimientos personales, como dice Isaías, es El Señor quien me ha ungido y por lo tanto, no somos dueños sino administradores, instrumentos para llevar el consuelo, la luz y la libertad a los corazones necesitados de Dios. Vaya mi plegaria fervorosa en esta mañana por mis sacerdotes, a fin de consolidarlos en su entrega y progresen en santidad y caridad. Que El siga bendiciendo a nuestra diócesis y a toda su Iglesia con muchas y santas vocaciones sacerdotales. Además, arranca la escuela de diáconos permanentes para reforzar la labor de los párrocos. Hoy puedo alegrarme con Ustedes al compartirles que contamos con una decena de aspirantes al Sacerdocio, que están puliendo su vocación en algunas comunidades y que Dios mediante tres de ellos están a punto de arribar al sacerdocio y el resto en años avanzados de preparación en el seminario. Sé del aprecio de ustedes por sus seminaristas, hay una fundación cuyo objetivo es apoyar el seminario y les ruego, continúen con ese esfuerzo.

Y a Ustedes, queridos fieles venidos de todas las parroquias, y religiosas vicarias, grupos de apostolado, CDC, Legión de María, Renovación Carismática, Hermanos del Camino, Cofrades del Santísimo, Cursillos de Cristiandad, y a toda la valiosa juvendud católica de San Fernando de Apure. A todos Uds. los saludos, les agradezco su trabajo y los animo a seguir adelante. Sé de lo árduo de su trabajo, con toda clase de limitaciones y sacrificios, incomprensiones y hasta el mismo ambiente muchas veces hostil. Pero, cuando hay voluntad las cosas se logran: ¡hoy se inaugura formalmente en esta Santa Misa Crisma la página Web de la diócesis! En horabuena, gratitud al equipo de Medios de Comunicación han trabajado y estamos saliendo en las redes a nivel mundial. Así mismo hemos constituido mediante decreto el Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de San Fernando, según el Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus, al servicio de todos. Y hoy igualmente, hoy bautizamos el ESCUDO DIOCESANO, producto de la participación de todos. Felicitaciones. Y finalmente les quiero agregar una petición: obispo, sacerdotes y fieles nos avoquemos, sin flojera a una obra que nos urge: el plan pastoral… el valioso trabajo de nuestros antecesores, urge consolidarlo en un plan que ya lleva un trabajo adelantado. No desmayemos en ese intento.

Todo esto, no es para darnos aires a nosotros mismos, que lleve la impronta de las palabras del Apocalipsis, que acabamos de escuchar: es todo para gloria de Dios. El nos ama, nos ha perdonado nuestros pecados y nos ha hecho un reino y una raza sacerdotal, a El y sólo a El, toda gloria y poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

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