En Septiembre Oremos con el Papa pidiendo por la Evangelización y las Parroquias.

Durante este mes de Septiembre de 2017, el Papa Francisco tiene nos invita a orar por la Evangelización desde las Parroquias: “Por nuestras Parroquias, para que, animadas por un espíritu Misionero, sean lugares de transmisión de la Fe y Testimonio de la Caridad”. Unamos nuestra voz y nuestros corazones, pidiendo por esta intención.

 

COMENTARIO PASTORAL

La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión.

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. Invoquémoslo hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios.

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Esas propuestas parciales y desintegradoras sólo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio. Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad. (Exhortación apostólica EVANGELII GAUDIUM del Papa Francisco)

Como dice el Papa Francisco, la parroquia es presencia eclesial en un territorio, pero lo importante de esa presencia es que sea misionera, que anuncie a Jesucristo en obra y palabra. “A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización”. Y no es solamente el párroco quien hace ese estupendo oficio de alentar y de formar, sino todos los que en ella están comprometidos por la acción y la fuerza del Espíritu: religiosas, diáconos, laicos comprometidos. Todos ellos alientan a los demás a que se comprometan en la oración y en la acción. Así pasó en Pentecostés y así sigue pasando en la Iglesia de hoy cuando el Espíritu alienta a muchos a vivir la vida de la gracia y a comunicarla a los hijos, a los amigos, a los vecinos y a los compañeros de trabajo. Hace falta audacia, valentía, fuerza, y el Espíritu las da.

Como dice el Papa, hay que unir la oración y la acción en ese servicio parroquial. No bastan las propuestas místicas separadas del compromiso práctico, pero tampoco la acción sin oración da frutos. Ni activismo ni sólo oración. En los tiempos actuales ha habido y sigue habiendo acciones dignas de imitación, que unen oración y acción en muchas parroquias: la adoración al Santísimo y las ollas solidarias para dar de comer a los que no tienen; la catequesis de primera comunión y de confirmación junto con la asistencia devota y la participación en las misas dominicales; la oración personal y la visita a los enfermos. La oración es el pulmón que lleva oxígeno a la vida de gracia; la acción caritativa es el alimento que da fuerza para caminar como cristianos comprometidos. Ambas cosas hacen falta en toda vida cristiana y este mes queremos resaltarlas y pedirle al Señor que nos dé inteligencia y decisión para realizarlas en nuestra vida y pedir que otros muchos las realicen.

Por: Fco. Javier Duplá sj

Autor entrada: infodiocesis

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