Religiosas en Apure celebraron día de la Vida Consagrada: “el Sueño de Dios”.

La Iglesia celebra el día de la vida consagrada el dia 02 de Febrero. Delegadas de las diferentes congregaciones presentes en nuestra Diócesis se dieron cita en la Capilla de las Hermanitas de los ancianos desamparados para celebrar la Eucaristía que fue presidida por el Pbro. Carlos Macías, vicarios espiscopal para las Religiosas, en compañía del Pbro. Alexander Bohorquez, feligreses y la comunidad de adultos mayores que son atendidos en esa casa de Alivio.

“Fue una oportunidad para agradecer a Dios el don recibido, compartir nuestras experiencias y reflexionar sobre este sueño que debe seguir provocando a otros”, dijo la Hna. Martha Rodríguez, Coordinadora de CONVER – Apure.

Este año el lema elegido ha sido una cita de san Pablo a los Colocenses: “Formes en la Fe”. Las personas Consagradas hemos recibido un don, una vocación, una llamada especial, para vivir entregadas a Dios y al servicio de la Iglesia y del mundo. Sólo desde la Fe, se puede entender esta opcióm de vida. La Fe nos arraiga en el sentido de nuestra vida, que hunde sus raíces en un Dios que nos habita, nos llama, nos tiene tatuados/as en la palma de sus manos, y diariamente otea el horizonte para ver si volvemos a Él hambreando su misericordia.

Esta es experiencia profunda y compartida de quienes le hemos dicho si al Señor, porque sólo en Él, hemos encontrado el tesoro que andábamos buscando. Una experiencia de encuentro, que se ha producido en distintos carismas dentro de la Iglesia. Nuestros institutos de vida consagrada son medios donde vivimos un aspecto concreto del seguimiento a Jesús Casto, pobre y obediente: el carisma. Es un don que el Espíritu regla a la Iglesia por la generosidad de una persona que responde al Señor y, así se convierte en fundador/a de un instituto de vida consagrada. Para nosotras es un gozo y una oportunidad poder compartir lo que no es nuestro pero que forma parte de nosotras: el don de la vocación en la vida consagrada. Quiénes somos, por qué somos y para qué somos en la Iglesia y en el mundo. No somos héroes o heroínas. No tenemos nada que no hayamos recibido. Todo es Gracia, y en ese regalo va la capacidad para vivir en la entrega de cada uno. Dios no reserva este don para unos cuentos. Quiere regalarlo a todos/as. Es más, Él lo da. Lo está ofreciendo continuamente. Dios tiene un sueño pata cada persona consagrada. Dios es el sueño que colma nuestro corazón y llena nuestra vida. Un sueño desconocido, pero deseoso de ser descubierto.

La vida consagrada es Sueño de Dios. Intento de pasar por la vida al paso de Jesús. Asentar nuestros pies en sus huellas, e ir trazando caminos nuevos en la historia llenos de justicia, de libertad, de dignidad, de fraternidad. La historia de la vida consagrada es apasionante, y es que la pasión de Dios por la humanidad es una provocación y un desafío que exige una respuesta comprometida. Jesús fue el hombre más apasionado de la historia porque padeció por amor, y sólo por amor. Y en esa pasión se aviva nuestro deseo de apasionarnos por Dios y por la humanidad, en Quién nos abrió el camino. Cada uno de los institutos de vida consagrada tienen un origen, una llamada, y de esa chispa hemos prendido en el amor mas ardiente. Ojalá el fuego de la pasión, nos caliente el corazón para que salgamos al mundo con una luz nueva y provocadora: la del Sueño de Dios para cada ser humano.

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