Homilía, en la Ordenación Sacerdotal de José Ignacio Quintero.

Homilía, en la Ordenación Sacerdotal de José Ignacio Quintero.

Excmo. Mons. Alfredo Enrique Torres Rondón

Obispo de San Fernando de Apure.

San Fernando, 02 de Diciembre de 2017.

 

Toda alabanza al Señor! Por  la abundante misericordia que sigue derramando sobre este pueblo de San Fernando y mi humilde pastoreo, al bendecirme esta mañana con nuevos y emprendedores brazos que se unen a los ya existentes para hacer crecer nuestra iglesia. Impongo hoy por primera vez mis manos, para ungir sacerdote para siempre a José Ignacio, bajado de las altas colinas tovareñas y conferir el diaconado a estos 4 hermanos que se han de preparar también para recibir el sagrado ministerio del presbiterado en pocos meses. Que alegría y qué esperanzas tiene un pastor, pues podré decir en poco tiempo no más parroquias sin su sacerdote, que les anuncia la buena noticia, los acompañe y los consuele.

El libro del Exodo nos trae este bello pasaje en que el Señor manda ungir a Aaron, para que lo ejerza en medio de su pueblo y en su nombre. Recordemos que es un pueblo en éxodo, en camino, en medio de penurias y sacrificios, y a veces hasta tentado a abandonar al Señor. Lo unge sacerdote sempiterno, para que le acompañe. Valientes estos muchachos, que hoy se consagran..! a sabiendas de que aquí no hay riquezas de oro y plata, muy al contrario nuestras comunidades son modestas y sencillas, inmersas en muchas penurias  con una situación por demás conocida, ante un futuro inmediato nada prometedor, pero aquí estamos dispuestos a acompañar a este pueblo y a sostenerlo en la esperanza de un mañana mejor, cual pueblo en éxodo. Dios no abandona nunca a su pueblo. Y coincidencialmente en las vísperas del inicio del adviento en el día de mañana, tiempo de preparación al incomparable misterio de la navidad, “Dios con nosotros”. La vorágine vacía no halla como acallar el clamor de un pueblo, que aun no se percata, que cada día hay más escasez y pobreza, y adelantan el colorido navideño, para embelezar las conciencias con circo, pero sin pan. No es navidad aún. Entramos mañana, en un tiempo de cierto recogimiento y preparación espiritual para recibir a Jesús El Señor. Y ahí estamos los sacerdotes para acompañar, crear y unir esfuerzos para sostener esta travesía del desierto venezolano.

Para ustedes, mis queridos sacerdotes y diáconos, suplico la luz del Espíritu Santo, para que brillen con todas las cualidades que deben tener los ministros del Señor, cual Aarón Bíblico, hoy recordado, pero estas tres de manera especial:

-Desprendimiento personal. El ministerio no es una empresa humana para enriquecerse. En medio de un pueblo pobre y empobrecido vivimos las carencias de todos.

-Oración sin desmayar: es nuestra fuerza y nuestro secreto de éxito. Está demostrado, los fracasos de muchos es consecuencia del abandono de la oración. Si algo no debemos olvidar, es que tenemos un tesoro en vasos de barro. Qué quiere decir estas palabras del  Señor en el evangelio de hoy? Me amas más que estos? Este amor se expresa en la caridad del trabajo pero se alimenta del encuentro diario con el Señor en la Oración..

-Gozo sin par: es decir alegría serena, que genera creatividad, entusiasmo. Para cundir de Evangelio nuestro mundo como dice hoy el apostol.

Y a ustedes querido pueblo, no cesen de encomendarnos al Señor y respalden las iniciativas pastorales de sus sacerdotes.

A la familia Quintero Villamizar, les felicito, tienen un sacerdote en su seno. Le agradezco la donación de su hijo. Dios les bendecirá con abundancia.

La Virgen Santísima cubra con su manto de amor maternal estos jóvenes que hoy se consagran y San Fernando interceda para que estos nuevos ministros sean santos, como el Señor lo quiere. Alabado sea Dios.

Homilía en la Solemnidad de San Fernando Rey.

Homilía en la Solemnidad de San Fernando Rey.

Mons. Alfredo Torres – 27 de Mayo de 2017.

 

Queridos hermanos:

Todo honor y Gloria al Padre de la Misericordia, que en este día nos congrega alrededor del Altar de la Catedral para elevar el Cáliz de la Salvación y oír su Palabra con motivo del Santo Patrono de la Ciudad y de la Diócesis, San Fernando Rey. Su historia nos recuerda un hombre que tomó en serio su vida cristiana y su misión, en su caso como gobernante naturalmente al estilo de la época, pero brilló por sus virtudes y en medio de su oficio aplicó la justicia, se preocupó por extender el reino de Dios.

Relata la historia que fue propulsor de construcción de Templos y Catedrales, como la hermosa de Burgos y propició la fundación de la importante Universidad de Salamanca, paradigma mundial de la búsqueda de la verdad científica y teológica, que perdura en nuestros días. Acota su historia un detalle de su vida, que propició en su reino, dice el relator de su biografía, que propició el buen hablar e impulsó el idioma castellano. Hoy necesitamos ese buen hablar para compartir y expresar nuestras opiniones con libertad, respetando las opiniones de demás en orden a la verdad. Su nombre es el epónimo de nuestra Diócesis y de nuestra ciudad.

En su día, oyendo el Evangelio de San Juan, no podemos menos que pedir al Dios Padre de la Misericordia y elevar hoy nuestras peticiones fervorosas que redunden en abundantes bendiciones para todos. Qué mejor que rogar hoy, que bendiga nuestra patria con buenos y justos gobernantes que propicien el desarrollo y el bienestar de todos. Nuestra sociedad se debate, ciertamente, en búsqueda de mejores oportunidades para todos, y todos debemos estar dispuestos a dar nuestro aporte desde la sencillez del ambiente en que vivamos.

No podemos olvidar tantas luchas y enfrentamientos que nos duelen en el alma y en el corazón. La Conferencia Episcopal, ciertamente, siendo justa y consecuente con sus enseñanzas lo ha dicho así al pueblo cristiano y a toda Venezuela: no nos anotamos en la peligrosa aventura de una nueva constitución, cuando en realidad la que tenemos, habían dicho, era la mejor del mundo; lo que necesitamos es aplicarla y propiciar proyectos que traigan comida y bienestar para todos, es lo que el Pueblo en este momento está pidiendo a lo mejor sin poder expresarse.

Entre tantas enseñanzas, que podemos concluir de todos estos años, es el deber de nuestra participación ciudadana cuando se nos exija. La indiferencia puede traer consecuencias muy nocivas para todos. Cuantas veces oía uno, cuando había elecciones: “yo no voy a participar, y eso para qué, eso al fin y al cabo siempre ganan los mismos”, y esa indiferencia hoy, de repente la pagamos muy cara. Que el Señor nos depare buenos gobernantes que promuevan el bien común, no sólo el bien para unos pocos y adeptos, sino para todos. Pidan y recibirán, nos decía hoy el evangelio. Lo pedimos al Señor.

San Pedro en su primera carta nos alienta y anima a la esperanza y de manera especial expresada en el amor a los demás, porque hemos sido rescatados de una vida vacía y del pecado, por el precio de la sangre redentora de Jesucristo. No tiene sentido que hermanos de una misma Patria salgamos dispuestos a matar y aplastara los demás, no tiene sentido cuando el llamado es a amarnos los unos a los otros.

La fiesta Patronal nos mueve a todos en ambiente de fiesta religiosa a participar con muchas iniciativas. Yo siempre he dicho que la fiesta Patronal es la mejor prueba de cómo anda la Parroquia, en participación, en alegría, en entusiasmo, tomando en cuenta a todos. Todo esto que disfrutamos en esta mañana es fruto de la participación y la generosidad de tantos hermanos que a raudales dan de su sacrificio para que todos demos Gloria a Dios. Hoy  nos alegramos, porque en el marco de la fiesta, constatamos también la valiente decisión de un grupo de nuestros fieles de prepararse para enrolar en nuestra Iglesia las filas de quienes desean entregar parte de su vida y de sus compromisos al servicio del Evangelio. Amén de tantos hermanos y hermanas, de todas nuestras parroquias, de juventud y hasta de niños que desde sus grupos de Apostolado promueven el bien y el amor a los hermanos.

Que esta fiesta, sea un entusiasmarnos y unirnos más como Iglesia Católica, con sus pastores para que la siembra del Evangelio, diga dando los frutos de fraternidad y vida para el bien de todos y gloria del Señor.

Que así sea.

Homilía, Ordenación Diaconal del Acólito José Quintero

Homilía, Ordenación Diaconal del Acólito José Quintero

26 de mayo de 2017.

A escasos ocho meses de mi llegada a esta diócesis, me apresto hoy a imponer las manos para ordenar de diácono a José Ignacio, quien se dispone a profundizar en su entrega a esta porción del rebaño del señor. Es la primera, de unas cuantas que vendrán, con el ardoroso deseo de proveer por todos los sectores y parroquias de los pastores necesarios para esparcir de manera segura la semilla del evangelio y continuar la labor de mis predecesores en esta querida tierra apureña. Hoy precisamente, estamos a la vez, admitiendo como candidatos al diaconado permanente a este grupo de laicos comprometidos, que continuarán reforzando la atención a nuestros fieles. Resuenan en nuestros oídos la palabra de Jeremías transmitiendo ese calor y ánimo que vienen del mismo Dios: ánimo yo te elegí desde el seno materno, te consagré profeta. No tengas miedo, porque el Señor está contigo para librarte. Según las normas canónicas, entras como clérigo a formar parte de esta familia sacerdotal e integrar en poco tiempo el colegio presbiteral que sirve a este pueblo apureño, con sacrificio y entrega generosa.

Te agradezco mucho tu disposición de venir a acompañarme, en esta misión encomendada por el Santo Padre Francisco, pudiendo incluso permanecer en México donde estabas puliendo tu formación. Rápidamente te integraste a esta comunidad y has dado muestra de recta intención y espíritu de Servicio. Efectivamente, estás diciendo hoy solemnemente al Señor, que lo amas por encima de toda circunstancia y que estás a su total disposición para pastorear el rebaño, deseoso del frescor del evangelio.

Y todos Ustedes, queridos fieles, sigan orando fuertemente al Señor, para que siga cuajando, en apetitoso fruto las vocaciones que están casi en su punto y que nos dará la alegría de entregarles a la vuelta de un año, cuatro nuevos sacerdotes, que nos permitirán llenar las vacantes de la parroquias que en este momento están sin su pastor propio. El señor nos conceda el regalo de que pronto todas las parroquias tengan su párroco. Pero para ello, es necesario la constante oración y el apoyo a la obra del Seminario. Nos cubra con su manto maternal la Santísima Virgen María y la intercesión de nuestro patrono diocesano, San Fernando Rey para que cada día crezcamos en fe y amor a Dios y a los Hermanos. Que nuestra Patria se enrumbe por senderos de de paz y de progreso para todos.

“Somos una Iglesia de Pascua”. Homilía, Minerva Diocesana 29/04/2017.

“Somos una Iglesia de Pascua”. Homilía, Minerva Diocesana 29/04/2017.

Excmo. Mons. Alfredo Torres, Obispo de San Fernando de Apure.
Homilía en la Minerva Diocesana, 29 de Abril de 2017. Parroquia Santuario Diocesano María de la Medalla Milagrosa.
 

La Pascua que estamos viviendo no es solo un tiempo litúrgico de aquí hasta el día Pentecostés; eso litúrgicamente es cierto. La Gran verdad es que somos una Iglesia de Pascua toda, hasta el final de los tiempos, porque la Pascua es la conciencia, la vivencia, la certeza de que Cristo está vivo y Resucitado, no solo en el Cielo donde ha Ascendido, sino que está en medio de nosotros. ¡Qué belleza! ¡Qué alegría! Eso nos conforta; es lo que da razón a todos los esfuerzos de encuentro continuo de Uds. los Cofrades; hace apenas un tiempito, que estuvimos en la Minerva en Achaguas, el tiempo pasa rápido.

La Pascua es esa conciencia de la Presencia de Cristo. Que está presente en la Palabra, en la fraternidad, en la Asamblea, pero que está de manera excelente presente, real y verdaderamente, como así lo confesamos en el seno de la Iglesia, en el Augusto Sacramento de la Eucaristía: ¡allí está el Señor! Allí se hace minuto a minuto, segundo a segundo de nuestras vidas, el Gran Milagro del Regalo del amor Misericordioso de Dios en la presencia del Señor en la Eucaristía. Siempre debemos profundizar en el ese Milagro y en ese regalo del Señor. Qué bonito cuando uno va a los templos y siempre hay un grupo de personas adorando al santísimo, saludando al Señor y me encanta como van mejorando Uds. con sus párrocos la presentación y el arreglo del Altar del Santísimo, conscientes de que allí está el Señor. Este templo, por ejemplo, tiene una capilla del Santísimo muy bonita, así como otras. Algunas otras aún tienen cosas por mejorar, pero vamos aprendiendo y progresando. ¡Qué bonito eso, qué hermoso! Esa es la gran diferencia con los templos de los hermanos separados que llamamos protestantes: uno va a esos templos, algunos muy bonitos, pero hay un vacío, uno siente una frialdad de algo, falta algo, falta Jesús Sacramentado, como lo tenemos nosotros en nuestros Templos.

Si algo debemos ser todos, sacerdotes, Obispos, religiosos, religiosas, laicos, si algo debemos ser es Devotos… Devotos del Santísimo Sacramento, el Consolador; como acabo de mencionar, cuando uno va a una Iglesia y encuentra gente orando, recitándole al Señor, contándole y con ese cariño; les decía en un Encuentro con los Seminaristas hace un mes, una palabrita que encontré en Internet, conversé con los muchachos cuando uno ve en muchísimos Templos “los mimos” que hacemos a Cristo, cómo lo mimamos, hay que mimar al Señor, expresarle nuestro cariño, tenerlo bonito con sus florecitas frescas, con sus velitas y acompañarlo, estar un rato con Él. Recuerdo de una historia que escuché en el Seminario: un viejito que venía todos los días al Templo a orar y se quedaba dormido, pero se quedaba ahí unas dos horas, y un día el Párroco le dijo: “Señor, pero Ud. viene es a quedarse dormido ahí delante del Santísimo”. Y entonces el viejito le respondió: “es que está tan solito, que aunque me quede dormido lo estoy acompañando”. A veces nos hace falta a nosotros darle esos “mimos” al Señor. Y los grandes encargados de mimar al Señor en la Parroquia son los Cofrades del Santísimo: ¡A cuidar a Jesús! ¡A tenerlo bonito! ¡A tenerlo limpio! No sólo es el Párroco que es el gran responsable, sino que Uds. son como especialistas en ese tema… Sigamos estimulando esa presencia viva del Señor en el Augusto Sacramento. Cuando yo era Párroco y venia mucha gente a pedirme consejo por algunas dificultades, sobre todo matrimoniales, y después de decirle lo que podía decirle, le invitaba a que fuera al Santísimo a Orar: “vaya a contarle a Él; ya Él sabe las cosas nuestras, pero le gusta que se las contemos”, y que lo acompañemos y que recibamos de Él las luces para el diario caminar.

Junto con esa conciencia hermosa de Cristo vivo, la Palabra de Dios hoy nos añade dos cositas: ¡los vendavales! Estamos en tiempos de vendavales y no podemos dar la espalda, y como dice la Palabra de hoy, “sin temor, sin miedo”. En esos vendavales, cuanto más necesitamos la presencia, hacerlo presente, reconocer la presencia del Señor y hacernos fuertes en Él; solo Él puede darnos esa fuerza. Hoy vivimos en todos estos vendavales y ciertamente no podemos de estar de espaldas ante estas circunstancias. Hace poco los Obispos de la Provincia nos reunimos esta semana, y decíamos eso, que tenemos que estar presentes de alguna manera con nuestro mensaje, evitando radicalismos de una parte y de otra, y muchísimo menos incitando a odios y resentimientos, todo lo contrario, desde la Palabra de Dios seguir animando la búsqueda, la lucha de nuestras comunidades para la solución de sus problemas y necesidades desde la prédica del amor, de la reconciliación y del esfuerzo de acompañamiento de los unos para con los otros. Y es bueno decirlo aquí, en esta reunión de Cofrades, que es como una reunión de intimidad, los íntimos de Cristo. Y se nos invitaba a que conserváramos la altura del lenguaje, la altura del amor, la altura del respeto de los unos y de los otros, aunque piensen distintos y en ese sentido los Sacerdotes con ju Obispo y los fieles más cercanos, mantener esa altura en una Patria que ciertamente, está en búsqueda. Y que mejor en estas circunstancias, que no sería lo único, pero al menos hacer eso fuertemente, la oración ante Jesús Sacramentado por nuestra Patria. Mons. Moronta en San Cristóbal, invitó a los fieles a orar ante el Santísimo Sacramento, bueno también nosotros lo debemos hacer. Y en nuestras oraciones comunitarias, en la Santa Misa, en la oración personal, siempre tener presente la Patria nuestra para que el Señor nos bendiga con el don de la Paz.

Con estas ideas les quiero animar a seguir adelante, a no descuidar ni desfallecer en las atenciones a Jesús Sacramentado porque Él camina con nosotros y nos acompaña, y sin Él, ciertamente no somos nada. ¡Que el Señor nos bendiga!

Homilía Santa Misa Crismal 2017.

Homilía Santa Misa Crismal 2017.

Muy queridos hermanos sacerdotes; muy querido puedo congregado en esta santa Iglesia Catedral, queridas religiosas, queridos hermanos.

Como un solo pueblo de Dios, pastores y fieles de nuestra iglesia que peregrina en San Fernando de Apure, nos congregamos hoy alrededor del altar catedralicio, para celebrar con alborozo la Santa Misa que se denomina Misa Crismal. Como en efecto se realiza en todas las sedes episcopales de todo el mundo.

Sin obviar las circunstancias que ensombrece esta semana santa con tantos desencuentro y dolor, con un pueblo que busca mejores caminos para el progreso y la paz que deseamos todos. No sin dolor de ver a hermanos enfrentados a hermanos, hijos de una misma patria, y muchos hermanos sufriendo, buscando en largas colas el alimento diario, la medicina y pare de contar, lo que todos sabemos. Esto nos entristece. Queríamos preguntar si alguna autoridad que nos gobierna es capaz de vivir tranquilo con una bolsita de comida para quince días. Por eso hoy no podemos menos que orar por esta situación. Alguna salida constitucional, sensata y racional debe de existir. Se lo pedimos al Señor.

Vaya mi acción de gracias al Señor, por este regalo, a mi humilde persona, en este año y los que estén en su divino plan, de presidir como obispo diocesano, esta particular Eucaristía. A seis meses de mi llegada no puedo sino agradecer, la inmensa bondad de Dios que me ha allanado el camino, y a este pueblo creyente, laicos comprometidos y valientes religiosas, que bien merecen nuestra entrega por tanta bondad y generosidad. Y a este cuerpo presbiteral, sacrificado y entregado que con su tesonera labor evangelizadora, van haciendo crecer la viña del Señor. Sin Ustedes, mi esfuerzo sería vano, para atender tantos servicios que funcionan y tanto otros que podemos emprender.

Queridos sacerdotes, hoy vamos a renovar nuestros compromisos sacerdotales de entrega al Señor en su Iglesia, de obediencia en comunión con su Obispo para el servicio de este pueblo fiel. Hoy reconocemos que es bondad total del Señor, que nos ha llamado. Ninguno de nosotros podría decir, que es por merecimientos personales, como dice Isaías, es El Señor quien me ha ungido y por lo tanto, no somos dueños sino administradores, instrumentos para llevar el consuelo, la luz y la libertad a los corazones necesitados de Dios. Vaya mi plegaria fervorosa en esta mañana por mis sacerdotes, a fin de consolidarlos en su entrega y progresen en santidad y caridad. Que El siga bendiciendo a nuestra diócesis y a toda su Iglesia con muchas y santas vocaciones sacerdotales. Además, arranca la escuela de diáconos permanentes para reforzar la labor de los párrocos. Hoy puedo alegrarme con Ustedes al compartirles que contamos con una decena de aspirantes al Sacerdocio, que están puliendo su vocación en algunas comunidades y que Dios mediante tres de ellos están a punto de arribar al sacerdocio y el resto en años avanzados de preparación en el seminario. Sé del aprecio de ustedes por sus seminaristas, hay una fundación cuyo objetivo es apoyar el seminario y les ruego, continúen con ese esfuerzo.

Y a Ustedes, queridos fieles venidos de todas las parroquias, y religiosas vicarias, grupos de apostolado, CDC, Legión de María, Renovación Carismática, Hermanos del Camino, Cofrades del Santísimo, Cursillos de Cristiandad, y a toda la valiosa juvendud católica de San Fernando de Apure. A todos Uds. los saludos, les agradezco su trabajo y los animo a seguir adelante. Sé de lo árduo de su trabajo, con toda clase de limitaciones y sacrificios, incomprensiones y hasta el mismo ambiente muchas veces hostil. Pero, cuando hay voluntad las cosas se logran: ¡hoy se inaugura formalmente en esta Santa Misa Crisma la página Web de la diócesis! En horabuena, gratitud al equipo de Medios de Comunicación han trabajado y estamos saliendo en las redes a nivel mundial. Así mismo hemos constituido mediante decreto el Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de San Fernando, según el Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus, al servicio de todos. Y hoy igualmente, hoy bautizamos el ESCUDO DIOCESANO, producto de la participación de todos. Felicitaciones. Y finalmente les quiero agregar una petición: obispo, sacerdotes y fieles nos avoquemos, sin flojera a una obra que nos urge: el plan pastoral… el valioso trabajo de nuestros antecesores, urge consolidarlo en un plan que ya lleva un trabajo adelantado. No desmayemos en ese intento.

Todo esto, no es para darnos aires a nosotros mismos, que lleve la impronta de las palabras del Apocalipsis, que acabamos de escuchar: es todo para gloria de Dios. El nos ama, nos ha perdonado nuestros pecados y nos ha hecho un reino y una raza sacerdotal, a El y sólo a El, toda gloria y poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Homilía del Domingo 18 de Diciembre de 2016 en la Parroquia Ntra. Sra. del Valle.

Homilía del Domingo 18 de Diciembre de 2016 en la Parroquia Ntra. Sra. del Valle.

“No estamos solos: Dios está, siente y camina con nosotros”.

Excmo. Mons. Alfredo Torres,

Obispo de San Fernando de Apure.

 

Resuena en nosotros corazones el grito de esperanza del evangelista Mateo en este Domingo IV de Adviento, la ya conocida frase citando al profeta Isaías: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá Enmanuel, que significa Dios con Nosotros”. Si el domingo pasado era el “Gozo”, este domingo invita a afianzarnos en la esperanza: Dios está con nosotros. La maravilla del misterio que celebramos con la navidad, es la experiencia de que no estamos solos. Dios está, siente, camina con nosotros. La dura prueba que vivimos los venezolanos no es ajena al Señor y menos a sus pastores, obispos y sacerdotes, quienes vivimos codo a codo con nuestros hermanos, la impotencia y la incertidumbre. La Conferencia Episcopal como organismo de comunión de todos los Obispos Venezolanos, ha expresado en breve comunicación la súplica a quienes toman las decisiones a que rectifiquen y que no se olviden que en definitiva sufre el pueblo y sobre todo los más pobres y débiles de la sociedad. Campesinos, gente del pueblo, padres de familia que no tienen cuentas bancarias han sido los más perjudicados. Alude el comunicado de la Conferencia Episcopal que la misma oposición se quedó pasmada y no emitieron a tiempo ninguna palabra de apoyo. Situación que puede generar violencia y disturbios.

 

Este domingo la Palabra nos invita a la Esperanza: seguros estamos que Dios no nos dejará solos. Ya hubo una respuesta de rectificación. Aunque duele que se juegue con un pueblo noble como el nuestro. Esta navidad estamos invitados a vivirla de manera especial, con esperanza, seguros que el consuelo seguro nos vendrá del Señor, y el camino tortuoso, se transformará en senda de justicia, progreso y paz. No dejemos de realizar nuestros encuentros tradicionales navideños, llenos del calor de Dios y de los hermanos. Y rogamos al mismo tiempo al Señor, que no nos deje llevar por la tentación de la violencia y el desespero, que no producirá frutos de Dios. Nuestras comunidades, sigan adelante, ayudándonos los unos a los otros, socorriendo al que menos tiene, o está en alguna urgencia, despertemos a la solidaridad y a la sensibilidad por los demás. Y por ese motivo, nuestros sacerdotes, tienen en estos momentos un gran papel que cumplir: unir, sanar, apoyar, acompañar, orar, abrir puertas, “Iglesias de puertas abiertas” para consolar, escuchar y socorrer. Darle hoy posesión al Padre Wilmer, significa ratificar en su persona, el pastoreo episcopal que desea que sus fieles se sientan acompañados y atendidos, es ratificarle la autonomía, como responsable de la comunidad en comunión con el pastor Diocesano. Le deseo éxitos rotundos.

 

A todos Uds., hermanos, les deseo una navidad feliz, en medio de la dificultad. Sacaremos muchas lecciones de esto, pero el Gozo del Encuentro con el Señor nadie no los podrá arrebatar. Bendiciones para todos.

Homilía en su Toma de Posesión Canónica de la Diócesis de San Fernando.

Homilía en su Toma de Posesión Canónica de la Diócesis de San Fernando.

Excmo. Mons. Alfredo Enrique Torres Rondón,

Obispo de San Fernando de Apure

San Fernando 08 de Octubre de 2016.

 

“El Obispo como pastor y esposo de la Iglesia debe obrar como padre, hermano, y amigo de todos, obra como Cristo, ministro que lava los pies, testigo y constructor del reino, maestro pontífice y cabeza. Intercesor ante Dios, ora por su Pueblo. Se le pide ser signo de unidad, confirmar en la fe a los hermanos, preocuparse de manera especial de quienes dejándolo todo quieren seguir la vocación al ministerio”.

Sirvan estas breves Palabras del Concilio Plenario de Venezuela, en el Documento “Obispos, Presbíteros y Diáconos al servicio de una Iglesia en Comunión” (n. 59) como mi lema inspirador de este servicio episcopal que el Santo Padre, Francisco, a través de la palabra paterna del Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Aldo Giordano, presente en este momento, ha tenido a bien encomendarme a esta porción del pueblo de Dios.

Doy infinitas Gracias al Señor, porque ha mirado mi pequeñez para tan grande responsabilidad. Vengo dispuesto a luchar codo a codo con el fervoroso pueblo de Dios, encabezados por su valeroso clero apureño, a cruzar caminos y ríos en busca de las ovejas que necesitan de mi presencia.

San Pablo nos lo recuerda en esta segunda lectura, todos nos necesitamos y hay puesto para todos desde lo propio de cada uno. Ya le dije a los organizadores, no vengo a buscar comodidades, sino a servir, inspirado siempre en el estilo del buen pastor, cristo nuestro Señor, que he visto traducido en práctica pastoral en mi Arzobispo Baltazar Porras. Gracias Baltazar por tus inolvidables lecciones… No puedo sino pedir la sabiduría de lo alto para apacentar el rebaño con el cayado del amor y la caridad. A Mons. Víctor Manuel Pérez, por el testimonio de 15 años de pastoreo, recorriendo la Diócesis y haciendo posible la fundación de la nueva Diócesis de Guasdualito, así como a los obispos que me precedieron, mi antiguo Párroco Mons. Roberto Dávila y a Mons. Mariano Parra, aquí presente, han hecho posible lo que hoy cosechamos en una Diócesis en desarrollo esperanzador.

La presencia de todos ustedes, fieles apureños, mis hermanos en el episcopado, mis hermanos del clero merideño, los hijos míos de la Pastoral Familiar y miembros de grupos de apostolado de Mérida, mi familia, hermanos, hermanas y sobrinos que me acompañan, parte del Equipo de Curia Arzobispal merideña, ponen la nota de esperanza y de fortaleza que necesito al inaugurar este servicio en estos llanos hermosos y soleados pero desconocidos para mí, que en cuarenta años de ministerio Sacerdotal no había salido del ande empinado. Infinitas Gracias a las comisiones, tanto de los fieles como del clero que no han menguado esfuerzos para que estos momentos sean tan agradables y fraternos.

Suba el incienso y la oración emocionada de esta mañana, al altísimo omnipotente, como nuestra alabanza al ofrecer el sacrificio único agradable al Padre, el de Jesucristo el Señor, y de la mano de la Santísima Virgen del Carmen, copatrona de esta Iglesia y que con la Luz del Espíritu Divino, pueda responder a la altura, en la caridad las naturales expectativas de crecimiento en la fe de todo el pueblo que busca al Señor. Dios nos bendiga.