!Ya es oficial la festividad de “María, madre de la Iglesia”!

!Ya es oficial la festividad de “María, madre de la Iglesia”!

Por decisión del Papa Francisco, el lunes después de Pentecostés es obligatoria la Memoria de María Madre de la Iglesia. Publicado hoy el decreto.


La Iglesia, el Concilio, los Pontífices y la maternidad espiritual de María

El decreto empieza con estas palabras: «La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer (cf. Gál 4,4), la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia».

El Card. Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, presenta el documento – que ordena la celebración y la inscripción de la memoria de la “Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia” en el Calendario Romano General.

Y  hace hincapié  en que «el motivo de la celebración es descrito brevemente en el mismo decreto, que recuerda la madurada veneración litúrgica a María tras una mejor comprensión de su presencia “en el misterio de Cristo y de la Iglesia”, como ha explicado el capítulo VIII de la Lumen Gentium del Concilio Vaticano II».

Recordando luego, al beato PabloVI, a san Juan Pablo II, además del magisterio de otros pontífices, el purpurado señala también que el Papa Francisco ha establecido esta celebración «considerando la importancia del misterio de la maternidad espiritual de María, que desde la espera del Espíritu en Pentecostés (cf. Hch 1,14) no ha dejado jamás de cuidar maternalmente de la Iglesia, peregrina en el tiempo».

Tres misterios del amor de Dios al mundo: la Cruz de Cristo, la Hostia y la Virgen

«Esperamos que esta celebración, extendida a toda la Iglesia, recuerde a todos los discípulos de Cristo que, si queremos crecer y llenarnos del amor de Dios, es necesario fundamentar nuestra vida en tres realidades: la Cruz, la Hostia y la Virgen –Crux, Hostia et Virgo. Estos son los tres misterios que Dios ha dado al mundo para ordenar, fecundar, santificar nuestra vida interior y para conducirnos hacia Jesucristo. Son tres misterios para contemplar en silencio (R. Sarah, La fuerza del silencio, n. 57).

El Card. Sarah escribe asimismo que esta celebración está en el Calendario proprio de algunos países como Polonia y Argentina. El decreto establece asimismo que «donde la celebración de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, ya se celebra en un día diverso con un grado litúrgico más elevado, según el derecho particular aprobado, puede seguir celebrándose en el futuro del mismo modo».

FUENTE: Radio Vaticana.

El Papa en el Ángelus: “estar atentos a la voz de Dios y dejarse transformar por el Espíritu”

El Papa en el Ángelus: “estar atentos a la voz de Dios y dejarse transformar por el Espíritu”
El Papa Francisco invita a vivir la Cuaresma como un tiempo “para disfrutar de la familiaridad con Dios”, y reanudar así “el camino extenuante de la cruz, que conduce a la resurrección”
En el segundo domingo del tiempo de Cuaresma, el Santo Padre recordó, desde el balcón del Palacio Pontificio, la invitación que nos hace el Evangelio de hoy de “contemplar la transfiguración de Jesús”. Un pasaje del Evangelio según San Marcos que está íntimamente relacionado con la revelación que hizo Jesús a sus discípulos cuando a éstos les dijo que tendría que “sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días” (Mc 8,31). Este anuncio, explica el Papa Francisco, puso en crisis a Pedro y a todos los discípulos, pues no contemplaban la idea de que Jesús fuese rechazado por los líderes del pueblo y asesinado.

La transfiguración de Jesús: amor infinito

El Papa hace una pausa para lanzar una pregunta a los fieles presentes: ¿Cómo poder seguir a un Maestro y Mesías cuya vida terrenal terminaría de esa manera? La respuesta – asegura – viene precisamente de la transfiguración: “una aparición pascual anticipada”. La transfiguración permite a los discípulos afrontar “la pasión de Jesús” de un modo positivo, sin sentirse abrumados, también les ayudó y nos ayuda hoy a nosotros, “a comprender que la pasión de Cristo es un misterio de sufrimiento”, pero sobre todo, “un don de amor infinito por parte de Jesús” que dona su vida en sacrificio, atravesando el camino de la persecución, el sufrimiento y la muerte.

Francisco también explica que si antes de la pasión no hubiese estado la “Transfiguración de Jesús”, la resurrección y el misterio pascual de Jesús “no se hubieran comprendido fácilmente en toda su profundidad”. Para comprenderlas, – afirma el Papa – “es necesario saber de antemano que Aquel que sufre y que es glorificado no es sólo un hombre, sino el Hijo de Dios” que nos ha salvado con su amor fiel hasta la muerte.

La divinidad de Jesús debe manifestarse precisamente en la cruz

Por último, pidió confiar en la maternal ayuda de la Virgen María para proseguir con fe y generosidad “el camino de la Cuaresma”.

 

Fuente: Radio Vaticana.

 

 

Papa Francisco nos regala mensaje para la JMJ2018: “¡Jóvenes no teman! Dios nos llama por nuestro nombre”.

Papa Francisco nos regala mensaje para la JMJ2018: “¡Jóvenes no teman! Dios nos llama por nuestro nombre”.
Este Jueves 22 de Febrero la Santa Sede hizo publico el mensaje del Papa Francisco para la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en todas las Iglesia locales el próximo 25 de marzo, Domingo de Ramos, y que es un paso más en el proceso de preparación a la Jornada Internacional de Panamá en el 2019.

 

Infodiocesis / Renato Martinez – Radio Vaticano.

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“Queridos jóvenes: el Señor, la Iglesia, el mundo, esperan también su respuesta a esa llamada única que cada uno recibe en esta vida. A medida que se aproxima la JMJ de Panamá, los invito a prepararse para nuestra cita con la alegría y el entusiasmo de quien quiere ser partícipe de una gran aventura”, con estas palabras el Papa Francisco alienta a los jóvenes de todo el mundo a participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tendrá lugar en Panamá, en enero de 2019.

La Madre de Dios, nos acompaña en este viaje

En su Mensaje para la fiesta de los jóvenes a nivel diocesano, el Santo Padre recordó que, la Jornada Mundial de la Juventud de 2018 es un paso más en el proceso de preparación de la Jornada internacional, que tendrá lugar en Panamá en enero de 2019. “Esta nueva etapa de nuestra peregrinación – señala el Pontífice – cae en el mismo año en que se ha convocado la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Es una buena coincidencia este hecho afirma el Papa, ya que la atención, la oración y la reflexión de la Iglesia estarán puestas en ustedes, los jóvenes, con el deseo de comprender y, sobre todo, de «acoger» el don precioso que representáis para Dios, para la Iglesia y para el mundo.

Asimismo, el Obispo de Roma recuerda que el tema elegido para esta Jornada es la figura de María, la joven de Nazaret, a quien Dios escogió como Madre de su Hijo, para que nos acompañe en este viaje con su ejemplo y su intercesión. Ella camina con nosotros hacia el Sínodo y la JMJ de Panamá. Si el año pasado nos sirvieron de guía las palabras de su canto de alabanza: «El Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1,49), enseñándonos a hacer memoria del pasado, este año tratamos de escuchar con ella la voz de Dios que infunde valor y da la gracia necesaria para responder a su llamada: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30).

Jóvenes: ¡No teman!

Al igual que María, el Papa Francisco invita a los jóvenes a no tener miedo. María, como otros personajes de las Sagradas Escrituras, tiembla ante el misterio de la llamada de Dios, que en un instante la sitúa ante la inmensidad de su propio designio y le hace sentir toda su pequeñez, como una humilde criatura. Es la «emoción» que sentimos frente a las decisiones sobre nuestro futuro, señala el Pontífice, nuestro estado de vida, nuestra vocación. En esos momentos nos sentimos turbados y embargados por tantos miedos.

Y ustedes jóvenes, pregunta el Papa: ¿qué miedos tienen? ¿Qué es lo que más les preocupa en el fondo? En muchos de ustedes existe un miedo de «fondo» que es el de no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que son. “En los momentos en que las dudas y los miedos inundan nuestros corazones – señala el Pontífice – resulta imprescindible el discernimiento. Nos permite poner orden en la confusión de nuestros pensamientos y sentimientos, para actuar de una manera justa y prudente. En este proceso, lo primero que hay que hacer para superar los miedos es identificarlos con claridad, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia”.

El discernimiento se vuelve indispensable cuando se trata de encontrar la propia vocación, subraya el Papa Francisco, el discernimiento, en este caso, no pretende ser un esfuerzo individual de introspección, con el objetivo de aprender más acerca de nuestros mecanismos internos para fortalecernos y lograr un cierto equilibrio. Y para esto, se necesita entonces el silencio de la oración para escuchar la voz de Dios que resuena en la conciencia.

¡No teman! Dios nos llama por nuestro nombre

El primer motivo para no tener miedo, afirma el Santo Padre,  es precisamente el hecho de que Dios nos llama por nuestro nombre. “Cuando Dios llama por el nombre a una persona – puntualiza el Papa – le revela al mismo tiempo su vocación, su proyecto de santidad y de bien, por el que esa persona llegará a ser alguien único y un don para los demás”.

La JMJ es para los valientes

Jóvenes, concluye el Papa, la gracia de Dios toca el hoy de su vida, los «aferra» así como son, con todos sus miedos y límites, pero también revela los maravillosos planes de Dios. Ustedes, jóvenes, tienen necesidad de sentir que alguien confía realmente en ustedes. Saben que el Papa confía en ustedes, que la Iglesia confía en ustedes. Y ustedes, ¡confíen en la Iglesia!

Los invito a seguir contemplando el amor de María, alienta el Santo Padre, un amor atento, dinámico, concreto. Un amor lleno de audacia y completamente proyectado hacia el don de sí misma. Una Iglesia repleta de estas cualidades marianas será siempre Iglesia en salida, que va más allá de sus límites y confines para hacer que se derrame la gracia recibida.

 

Mensaje para la Cuaresma 2018.

Mensaje para la Cuaresma 2018.

“Al crecer la maldad se enfriará el amor en la mayoría” (Mt, 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

Papa Francisco nos entrega nueva Constitución Apostólica pidiendo una “revolución Cultural”.

Papa Francisco nos entrega nueva Constitución Apostólica pidiendo una “revolución Cultural”.

Este 29 de enero se hizo publica la nueva Constitución Apostólica “Veritas gaudium” que reforma y actualiza los estudios de las universidades católicas y de las facultades eclesiásticas en el mundo, insistiendo en la confrontación abierta, a 360 grados, en la interdisciplinariedad, y pide que las universidades y facultades eclesiásticas hagan redes para construir «liderazgos que indiquen vías» que sean capaces de cambiar el actual modelo de desarrollo.

Desde el título es evidente el nexo con la exhortación apostólica “Evangelii gaudium” de 2013, que representa la guía del Pontificado de Francisco. Este nuevo documento papal se publica a 39 años de la constitución “Sapientia christiana”, promulgada por Juan Pablo II en la primavera de 1979.


«La tarea urgente en nuestro tiempo –explica el Papa– consiste en que todo el Pueblo de Dios se prepare a emprender “con espíritu” una nueva etapa de la evangelización. Esto requiere “un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma”. Y, dentro de ese proceso, la renovación adecuada del sistema de los estudios eclesiásticos está llamada a jugar un papel estratégico. De hecho, estos estudios no deben sólo ofrecer lugares e itinerarios para la formación cualificada de los presbíteros, de las personas consagradas y de laicos comprometidos, sino que constituyen una especie de laboratorio cultural providencial, en el que la Iglesia se ejercita en la interpretación de la performance de la realidad que brota del acontecimiento de Jesucristo». 


Frente a los grandes cambios de nuestra época, frente a la crisis antropológica y medioambiental, se necesita cambiar el modelo de desarrollo. «El problema –escribe Francisco– es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos. Esta enorme e impostergable tarea requiere, en el ámbito cultural de la formación académica y de la investigación científica, el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún (me atrevo a decir) hacia “una valiente revolución cultural”.

 

COMPOSICIÓN Y EJES TRANSVERSALES

El texto tiene dos partes. En la primera, el proemio, el Papa establece cuatro principios base. En la segunda están las normas comunes, las normas especiales (para las facultades de teología, de derecho y de filosofía) y las normas finales. Un segundo documento anejo, firmado por el cardenal Giuseppe Versaldi, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, contiene las normas aplicativas de la constitución.

El primero de los principios cardinales del documento contenidos en el proemio se relaciona con la «identidad misionera»: hay que volver al “kerygma”, es decir al corazón del Evangelio, a lo esencial del anuncio cristiano, «es decir, la siempre nueva y fascinante buena noticia del Evangelio de Jesús, “que se va haciendo carne cada vez más y mejor” en la vida de la Iglesia y de la humanidad». De esta «concentración vital y gozosa del rostro de Dios, que ha sido revelado como Padre rico de misericordia en Jesucristo, desciende la experiencia liberadora y responsable que consiste en la “mística de vivir juntos” como Iglesia, que se hace levadura de aquella fraternidad universal “que sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano”».

El segundo criterio es el diálogo a 360 grados y no como «una mera actitud táctica, sino como una exigencia intrínseca para experimentar comunitariamente la alegría de la Verdad y para profundizar su significado y sus implicaciones prácticas. El Evangelio y la doctrina de la Iglesia están llamados hoy a promover una verdadera cultura del encuentro». Por ello la urgencia de revisar «desde esta óptica y desde este espíritu, la conveniencia necesaria y urgente de la composición y la metodología dinámica del currículo de estudios que ha sido propuesto por el sistema de los estudios eclesiásticos, en su fundamento teológico, en sus principios inspiradores y en sus diversos niveles de articulación disciplinar, pedagógica y didáctica».

El tercer criterio que indica el Papa es el de la interdisciplinariedad y de la transdisciplinariedad, es decir tratar de superar la división del saber y de los conocimientos científicos, porque, explica Francisco, «el principio vital e intelectual de la unidad del saber en la diversidad y en el respeto de sus expresiones múltiples, conexas y convergentes es lo que califica la propuesta académica, formativa y de investigación del sistema de los estudios eclesiásticos, ya sea en cuanto al contenido como en el método». Hoy, como ya habían notado Pablo VI y Benedicto XVI, «una falta de sabiduría, de reflexión, de pensamiento capaz de elaborar una síntesis orientadora», y, por lo tanto, la especial misión encomendada al sistema de estudios eclesiásticos requiere volver a descubrir la interdisciplinariedad: «No sólo en su forma “débil”, de simple multidisciplinariedad, como planteamiento que favorece una mejor comprensión de un objeto de estudio, contemplándolo desde varios puntos de vista; sino también en su forma “fuerte”, de transdisciplinariedad, como ubicación y maduración de todo el saber en el espacio de Luz y de Vida ofrecido por la Sabiduría que brota de la Revelación de Dios».

El último principio tiene que ver con la capacidad de crear redes: no solo según la óptica del principio de quien más tenga ayude a quien tenga menos, sino tratando de dar valor a las aportaciones positivas y enriquecedoras de las realidades más periféricas. «En los diferentes pueblos que experimentan el don de Dios según la propia cultura –afirma el Pontífice–, la Iglesia manifiesta su genuina catolicidad y muestra “la belleza de este rostro pluriforme”. En las manifestaciones cristianas de un pueblo evangelizado, el Espíritu Santo embellece a la Iglesia, mostrándole nuevos aspectos de la Revelación y regalándole un nuevo rostro”. Esta perspectiva —evidentemente— traza una tarea exigente para la Teología, así como para las demás disciplinas contempladas en los estudios eclesiásticos según sus específicas competencias».

El Papa encomienda «en primer lugar, a las Universidades, Facultades e Institutos eclesiásticos la misión de desarrollar en su labor de investigación esa “original apologética” que indiqué en la “Evangelii gaudium”, para que ellas ayuden “a crear las disposiciones para que el Evangelio sea escuchado por todos”. En este contexto, es indispensable la creación de nuevos y cualificados centros de investigación en los que estudiosos procedentes de diversas convicciones religiosas y de diferentes competencias científicas puedan interactuar con responsable libertad y transparencia recíproca —según mi deseo expresado en la “Laudato si’”—, a fin de entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad».

Las novedades más “técnicas” aparecen en distintos ámbitos. Se va desde la actualización de las normativas, que toca todos los documentos posteriores a la constitución de 1979, hasta las novedades dictadas por los cambios que ha tenido la sociedad, como con el “Bologna process”, el proceso de reforma internacional de los sistemas de educación superior de la Unión Europea (que comenzó en 1999 y al que se sumó la Santa Sede en 2003) para crear el Espacio europeo de educación superior. Está muy vinculada con este espacio la AVEPRO, Agencia de la Santa Sede para la evaluación y promoción de la cualidad de las universidades y facultades eclesiásticas, instituida por Benedicto XVI para «promover y desarrollar una cultura de la calidad» en las instituciones académicas que dependen directamente de la Santa Sede y para gatantizar estándares de nivel internacional. También están los nuevos acuerdos estipulados en las últimas décadas, así como la institución de maestrías, que no se contemplaba a nivel normativo.

El documento publicado hoy se ocupa de los estudios universitarios y de las facultades eclesiásticas, pero la Congregación que guía el cardenal Versaldi tiene competencia también sobre todo el mundo de la educación católica, incluyendo las guarderías, primarias y secundarias. Desde los primeros años hasta las universidades, hay alrededor de 70 milloones de estudiantes que orbitan alrededor del mundo de la educación católica. Por este motivo la Congregación, en vista del Sínodo de los jóvenes, promoverá un cuestionario específico (que se suma al que ya había propuesto la Secretaría del Sínodo) dedicado a los estudiantes de las escuelas secundarias y de las universidades con preguntas sobre cómo viven su fe.

 

Fuente:

Vatican Insider / Oficina de Prensa Diócesis de San Fernando de Apure

El Papa: que los procesos eclesiásticos no sean mera burocracia

El Papa: que los procesos eclesiásticos no sean mera burocracia

En el discurso de apertura del año civil de la Rota Romana, el Papa Francisco destacó la centralidad de la conciencia. El Sínodo ha escuchado a los fieles que después de varios años de silencio se han dirigido a la Iglesia «para tener la paz de sus conciencias»

La «estrecha conexión entre el ámbito de la conciencia y el de los procesos matrimoniales» exige que se evite que «el ejercicio de la justicia sea reducido a un mero fin burocrático». Es lo que aconsejó el Papa a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, a quienes, en ocasión de la solemne inauguración del Año Judicial, Francisco dirigió un discurso sobre la «centralidad de la conciencia», en el que, entre otras cosas, volvió a hablar sobre el doble Sínodo sobre la familia y sobre su exhortación apostólica “Amoris laetitia”, para subrayar que ha madurado «la urgente necesidad de escucha, por parte de los Pastores de la Iglesia, de las instancias y de la espera de los fieles a los cuales les han restituido la propia conciencia muda y ausente por largos años y en seguida, han sido ayudados por Dios y por la vida a reencontrar un poco de luz, dirigiéndose a la Iglesia para obtener la paz de sus conciencias».

«Hoy me gustaría reflexionar con ustedes sobre un aspecto cualificante de su servicio judicial, es decir sobre la centralidad de la conciencia, que es, al mismo tiempo, la de cada uno de ustedes y la de las personas de cuyos casos se ocupan», comenzó el Papa. Según la declaración de nulidad o de validez del lazo matrimonial, «ustedes se ponen, en cierto sentido, como expertos de la conciencia de los fieles cristianos. En este papel, ustedes están llamados a invocar incesantemente la asistencia divina para para realizar con humildad y mesura la difícil tarea confiada por la Iglesia, manifestando así la conexión entre la certeza moral, que el juez debe alcanzar ex actis et probatis, y el ámbito de su conciencia, noto únicamente al Espíritu Santo y por Él asistido».

El ámbito de la conciencia, subrayó Jorge Mario Bergoglio, fue muy importante para «padres de los últimos dos Sínodos de los Obispos, y ha resonado de manera significativamente en la Exhortación apostólica post-sinodal “Amoris laetitia”. Esto ha derivado – precisó el Pontífice – de la conciencia que el Sucesor de Pedro y los Padres sinodales han madurado a cerca de la urgente necesidad de escucha, por parte de los Pastores de la Iglesia, de las instancias y de la espera de los fieles a los cuales les han restituido la propia conciencia muda y ausente por largos años y en seguida, han sido ayudados por Dios y por la vida a reencontrar un poco de luz, dirigiéndose a la Iglesia para obtener la paz de sus conciencias».

El Sínodo y “Amoris laetitia”, prosiguió, «tuvieron un proceso y un objetivo obligados: ¿cómo salvar a los jóvenes del estruendo y del ruido ensordecedor de lo efímero, que los lleva a renunciar a asumir compromisos estables y positivos para el bien individual y colectivo. Un condicionamiento que calla la voz de su libertad, de esa íntima celda (precisamente la conciencia) que solo Dios ilumina y abre a la vida, si se le permite entrar».

«¡Cuán urgente y preciosa es la acción pastoral de toda la Iglesia para recuperar, salvaguardar, custodiar una conciencia cristiana, iluminada por los valores evangélicos!», exclamó Francisco. «Será una empresa larga y nada fácil, que exige que los obispos y presbíteros obren indefensamente para iluminar, defender y sostener la conciencia cristiana de nuestra gente».

Francisco subrayó además que «la voz sinodal de los padres obispos y la posterior exhortación apostólica “Amoris laetitia” garantizaron de esta manera un punto primordial: la necesaria relación entre la “regula fidei”, es decir la fidelidad de la Iglesia al magisterio intocable sobre el matrimonio, así como sobre la Eucaristía, y la urgente atención de la Iglesia misma a los procesos psicológicos y religiosos de todas las personas llamadas a la elección matrimonial y familiar». Francisco recordó su esperanza, expresada en varias ocasiones, de que se dé un «catecumenato matrimonial».

Sin embargo, el cuidado de las conciencias «no puede ser un empeño exclusivo de los Pastores, sino que, con responsabilidad y diferentes modalidades, es misión de todos, ministros y fieles bautizados», dijo el Papa citando la invitación de Pablo VI a evitar «los extremismos opuestos», y es necesario «favorecer un estado de catecumenato permanente», con la aportación, en relación con la unión matrimonial, de los obispos y de los sacerdotes, pero también «de otras personas comprometidas en la pastoral, religiosos y fieles laicos corresponsables en la misión de la Iglesia».

«Queridos jueces de la Rota Romana», concluyó el Pontífice, «la estrecha relación entre el ámbito de la conciencia y el de los procesos matrimoniales de los cuales cotidianamente se ocupan, exige que se evite reducir el ejercicio de la justicia a un mero fin burocrático. Si los Tribunales eclesiásticos cayeran en esta tentación, traicionarían la conciencia cristiana. Es por ello que, en el procedimiento del “processus brevior” establecí no solo que sea más evidente el papel de vigilancia del Obispo diocesano, sino también que él mismo, juez nativo de la Iglesia que se le ha encomendado, juzgue en primera instancia los posibles casos de nulidad matrimonial. Debemos impedir –precisó el Papa– que la conciencia de los fieles en dificultad por cuanto se refiere a su matrimonio se cierre a un camino de Gracia. Este objetivo se alcanza con un acompañamiento pastoral, con el discernimiento de las conciencias y con la obra de nuestros Tribunales. Esta obra debe desarrollarse en la sabiduría y en la búsqueda de la verdad: sólo así la declaración de nulidad produce una liberación de las conciencias».

 

Nota: Vatican Insider.

Publicado Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2018.

Publicado Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2018.
El miércoles 24 de enero, memoria litúrgica de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, fue publicado el mensaje del Papa Francisco con motivo de la 52° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el 13 de mayo de 2018, con el tema, «La verdad os hará libres» (Jn 8,32). Fake news y periodismo de paz”, en el que el Santo Padre exhorta a los comunicadores a retornar a la esencia de su profesión, y más aún, “misión” de “ser custodios de las noticias” ya que hace falta un periodismo que “no queme las noticias, sino que busque siempre la verdad y se ocupe de buscar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal”.

La comunicación humana como proyecto de Dios

“En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión”, escribe Francisco, señalando que el ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza; “capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, construyendo así la memoria y la comprensión de los acontecimientos”.

No obstante, el Pontífice advierte sobre cómo el propio egoísmo orgulloso del ser humano puede hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como lo reflejan desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel. Citando estos ejemplos, el Papa explica que la alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo y que por el contrario, “en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien”.

El fenómeno de las fake news

Consciente de que las sociedades actuales viven inmersas en un contexto de comunicación cada vez más veloz y dentro de un sistema digital, el Obispo de Roma reflexiona sobre el fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news»; motivo por el cual ha dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones sus predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»).

De este modo, el Papa expresa su deseo de “ofrecer con este mensaje una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad”.

Profundizando sobre este fenómeno que generalmente alude a desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales, basada en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas, el Pontífice explica que la eficacia de las «Fake news», se debe, en primer lugar, “a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles” y en segundo lugar, a que son verosímiles y capciosas, en el sentido de que “son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y apoyándose en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración”.

El peligroso uso manipulador de las Redes Sociales

Y estas falsas noticias cuentan con un potente elemento detonador: el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De modo que los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

Por ello, el Santo Padre advierte a los comunicadores, que la dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news, se debe asimismo, al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes.

“El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas”, escribe Francisco identificando que el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos.

 ¿Cómo podemos reconocerlas?

El Papa pone en guardia sobre la dificultad que surge al querer identificar las “fake news”, y de cómo nadie puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, añade Francisco, “porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados”.

En este sentido, el Sucesor de Pedro, señala que la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también de un discernimiento atento y profundo, que conduzcan a desenmascarar la conocida como «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder: se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación. Con este planteamiento, el Papa hace hincapié en cómo la distorsión de la verdad “aparentemente leve” puede tener efectos peligrosos con consecuencias trascendentales.

“Ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas”, añade Francisco.

¿Cómo defendernos de las fake news?

Ante este complejo panorama, el Santo Padre propone el antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad: dejarse purificar por la verdad; una verdad que entendida desde la visión cristiana, no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»), sino que la verdad “tiene que ver con la vida entera: es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer”.

Asimismo, el Obispo de Roma sugiere dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza: la liberación de la falsedad y búsqueda de la relación, ya que la verdad, por tanto, “no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca”.

La Paz es la verdadera noticia

En relación a todo esto, el Papa concluye aseverando que el mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje.

De igual manera, el Pontífice recuerda que la figura del periodista debe ser siempre responsable, evitando expandir la desinformación y respetando siempre la esencia de su oficio: ser “custodio de las noticias”…informar, ya que en el mundo contemporáneo, el comunicador no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión: “tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas.

“Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas”, afirma el Papa, resaltando la importancia de que la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación, “son los verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz”.

 

Fuente: radio vaticana.

 

 

Papa Francisco desde Perú: “Jesús quiere corazones sin maquillaje”.

Papa Francisco desde Perú: “Jesús quiere corazones sin maquillaje”.
En el ángelus de este Domingo 21 de Enero, desde Perú el Papa Francisco invitó a los jóvenes peruanos a descubrir qué les ha confiado Jesús a cada uno de ellos y lanzó un apremiante llamamiento por la Paz en el Congo.
Tras celebrar su encuentro con los obispos de Perú en el Arzobispado de Lima, el Santo Padre se dirigió a la Plaza de Armas de la capital para rezar junto a miles de jóvenes la oración mariana del Ángelus, durante el último día de su viaje apostólico en tierras peruanas.

Antes de rezar a la Madre de Dios, el Obispo de Roma dirigió unas palabras de aliento a los miles de jóvenes allí congregados, expresando la enorme alegría de poder encontrarse con ellos: “Estos encuentros para mí son muy importantes y más en este año en el cual nos preparamos para el Sínodo sobre los jóvenes”, dijo, destacando que “sus rostros, sus búsquedas, sus vidas, son importantes para la Iglesia “que debe darles la importancia que se merecen y tener la valentía que tuvieron muchos jóvenes de esta tierra que no se asustaron de amar y jugársela por Jesús”.

Animándolos a perseverar en el camino de fe cristiana, “siguiendo a Jesús sin desanimarse”, el Papa les sugirió tomar como ejemplo a uno de los santos más populares del Perú: Martín de Porres.

“Nada le impidió a ese joven cumplir sus sueños, nada le impidió gastar su vida por los demás, nada le impidió amar y lo hizo porque había experimentado que el Señor lo había amado primero. Así como era: mulato, y teniendo que enfrentar muchas privaciones. A los ojos humanos, o de sus amigos, parecía que tenía todo para «perder» pero él supo hacer algo que sería el secreto de su vida: confiar. Confió en el Señor que lo amaba, porque el Señor había confiado primero en él; como confía en cada uno de ustedes y no se cansará nunca de confiar”, dijo el Santo Padre.

No obstante, en su mensaje, Francisco también advirtió a los jóvenes que la vida espiritual “se vuelve muy difícil a veces”, ya que los pensamientos negativos y dificultades “pueden hacernos creer que nos vamos quedando «fuera del mundial» y pareciera que nos van ganando; pero no es así”, afirmó.

Jesús nunca abandona, confía en nosotros

“En esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado”, continuó diciendo el Papa, exhortándolos a no darse por vencidos ni perder la esperanza.

“No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra «ensantada». Busquen la ayuda, el consejo de personas que ustedes saben que son buenas para aconsejar porque sus rostros muestran alegría y paz. Déjense acompañar por ellas y así andar el camino de la vida”, les aconsejó.

Por otra parte, el Sucesor de Pedro animó a la juventud peruana a “moverse para llevar adelante sus ideales”, sin olvidarse de soñar y de trabajar para que esos sueños puedan convertirse en realidad; asegurándoles que “Jesús cuenta con ellos” y que por ese motivo, “cada uno debe preguntarse en su corazón qué misión les ha encomendado Él y si verdaderamente están dispuestos a seguirlo”.

Un corazón “sin maquillaje ni photoshop”

Hablando sobre las desilusiones de la vida y de cómo por diversas circunstancias “podemos desanimarnos, ya sea con uno mismo o de los demás”, el Sumo Pontífice hizo hincapié en que “Jesús nunca se desanima de nosotros” a pesar de nuestros errores, defectos e imperfecciones. Por eso, Francisco invitó a todos a intentar llevar una vida auténtica sin caer en la trampa de “maquillar” o “photoshopear” nuestro corazón, ya que en este caso, no es posible modificar la realidad.

“Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad”.

“Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia y recordar a los amigos que Dios se eligió: Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, muy joven; Zaqueo, uno de baja estatura; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; Pablo, un perseguidor de cristianos; Pedro, lo negó… y así podríamos seguir esta lista. ¿Qué excusa queremos poner?”, planteó Francisco.

Jesús no mira nuestras defectos sino el amor que hay en el corazón

Y en relación a la benevolencia con la que Dios “elige a sus amigos”, el Papa explicó que cuando Jesús nos mira, “no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás. Para Él eso es lo importante y siempre va a insistir en lo mismo; no se fija en tu altura, si hablas bien o mal, si te duermes rezando, si eres muy joven o un anciano… la única pregunta es: ¿Quieres seguirme y ser mi discípulo?”.

“¡No gastes en disfrazar tu corazón, llena tu vida del Espíritu!”, fue la recomendación de Francisco destacando que en el seguimiento de Jesús, “uno nunca, pero nunca, se queda fuera: aunque cometas errores; siempre el Señor nos regala una nueva oportunidad para volver a caminar con Él”.

El último pensamiento de la alocución del Papa estuvo dedicado a María: “En mi oración los pongo en manos de la Virgen. Tengan por seguro que Ella los acompañará en todos los momentos de su vida, en todas las encrucijadas de sus caminos, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes; allí estará Ella, como buena Madre, impulsándolos, sosteniéndolos para que no se desanimen. Y si por esas cosas te desanimas, no te preocupes que se lo dirá a Jesús. Solamente no dejes de rezar, no dejes de pedir, no dejes de confiar en su maternal protección”, concluyó el Vicario de Cristo.

El Papa pide por la Paz en República Democrática del Congo

Al finalizar su discurso, el Pontícipe recordó a los jóvenes peruanos las guerras y conflictos que se viven en varias partes del mundo, haciendo una mención especial a la grave situación de violencia que se vive en el Congo:

“Hago un llamamiento a las autoridades y responsables del país, a poner todo el empeño posible y su máximo esfuerzo para acabar con toda forma de violencia con el fin de trabajar por el bien común”, dijo el Papa pidiendo a los presentes en la plaza “rezar en silencio por los hermanos de República Democrática del Congo que sufren las consecuencias de la guerra y los conflictos violentos”.

Seguídamente el Obispo de Roma se trasladó a la base aérea de Las Palmas para celebrar allí la última Santa Misa antes de despedirse de Perú y regresar a Roma, donde aterrizará el lunes 22 de enero.

 

Sofía Lobos
Radio Vaticano

 

“Medio ambiente y respeto a la dignidad humana”, claves del Viaje del Papa Francisco a Chile y Perú.

“Medio ambiente y respeto a la dignidad humana”, claves del Viaje del Papa Francisco a Chile y Perú.

Del 15 al 20 de Enero el Papa Francisco visitará Chile y Perú, un viaje apostólico que estará marcado por los temas del “medio ambiente, el respeto a las comunidades indígenas y la explotación de menores para la extracción de oro”, tal como se ha dado a conocer a través de voceros oficiales.

La primera etapa comenzará en la capital CHILENA. El día 16 se reunirá con la presidenta Michelle Bachelet, celebrará misa en el mismo escenario donde lo hizo Juan Pablo II en el 87, el Parque O’Higgins y visitará una prisión de mujeres. Al día siguiente visitará Temuco, una de las zonas calientes del conflicto mapuche. La comunidad indígena acusa de genocidio a los gobiernos de Argentina y Chile. La minería es un sector importante en Chile y en 2015 el Papa pudo saludar a los mineros que cinco años antes se quedaron atrapados en San José.

El último día en Chile visitará el norte, una zona donde la minería y la presencia de migrantes es muy alta. Estará en Iquique, una ciudad costera. También es la región que enfrenta a chilenos y bolivianos puesto que Bolivia reclama una salida al mar.

El 18 llegará PERÚ, uno de los países más castigados por la corrupción. El cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, adelantó en Roma a los periodistas europeos, en su mayor parte, que el viaje será exigente para el Papa, sobre todo por el clima. “Va a estar en la lluvia y en la humedad terrible de Puerto Maldonado, va a ir a Lima, que también va a tener sus 30 grados, va a ir a Trujillo que está 32 grados y un 70% de humedad”.

La primera parada de Francisco será Puerto Maldonado, en la AmazoniaEl 20 de enero visitará Trujillo, una región duramente devastada por las inundaciones que hasta llegaron a sepultar una aldea entera en el pasado abril.

El último día de viaje lo pasará en Lima. Allí se reunirá con los obispos del país y celebrará misa en la plaza de “Las Palmas” antes de regresar a Roma.

 

Indodiocesis Apure / Romerepots.

 

Catequesis del Papa: “La liturgia verdadera escuela de oración”.

Catequesis del Papa: “La liturgia verdadera escuela de oración”.

El Papa ha continuado este miércoles 10 de Enero su serie de catequesis sobre la Misa y ha explicado dos importantes momentos: el rezo del Gloria y la Oración colecta.

Ha dicho que el Gloria “representa un abrirse de la tierra al cielo en respuesta al inclinarse del cielo sobre la tierra”. Ha recordado que después de esta oración el sacerdote dice “oremos” y se detiene unos momentos en silencio “para que cada uno tome conciencia de estar en la presencia de Dios y formular en su espíritu sus deseos”.

“Hacer silencio significa disponerse para escuchar la voz de nuestro corazón y sobre todo la del Espíritu Santo”, ha añadido. El Papa ha dicho que espera que la “Santa Misa sea de verdad una auténtica escuela de oración, en la que aprendamos a dirigirnos a Dios en cualquier momento de nuestra vida”.

 

RESUMEN DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL

“Queridos hermanos:

Dedicamos la catequesis de hoy al canto del gloria y a la oración colecta que forman parte de los ritos introductorios de la Santa Misa.

El canto del gloria comienza con las palabras de los ángeles en el nacimiento de Jesús en Belén y continúa con aclamaciones de alabanza y agradecimiento a Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Representa, en cierto modo, un abrirse de la tierra al cielo en respuesta al inclinarse del cielo sobre la tierra.

Después del Gloria viene la oración llamada colecta. Con la expresión “oremos”, el sacerdote invita al pueblo a recogerse un momento en silencio, para que cada uno tome conciencia de estar en la presencia de Dios y formular en su espíritu sus deseos. Hacer silencio significa disponerse para escuchar la voz de nuestro corazón y sobre todo la del Espíritu Santo.

La oración colecta está compuesta, primero, de una invocación del nombre de Dios, y en la que se hace memoria de lo que él ha hecho por nosotros, y en segundo lugar, de una súplica para que intervenga. El sacerdote recita esta oración con los brazos abiertos imitando a Cristo sobre el madero de la cruz. En Cristo crucificado reconocemos al sacerdote que ofrece a Dios el culto agradable, es decir, el de la obediencia filial.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros para que la Santa Misa sea de verdad una auténtica escuela de oración, en la que aprendamos a dirigirnos a Dios en cualquier momento de nuestra vida. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias”.

 

Fuente: Romereports