El Papa en el Ángelus: Seamos la viña que el Señor plantó por el bien de todos.

El Papa en el Ángelus: Seamos la viña que el Señor plantó por el bien de todos.

A través de las “piedras descartadas” Dios sigue poniendo en circulación el «vino nuevo» de su viña, es decir, la misericordia. En el XXVII domingo del tiempo ordinario, tras reflexionar sobre el Evangelio del día que presenta la parábola de los viñadores malvados, el pontífice exhortó a los cristianos a responder con frutos de bien a la propuesta de amor del Señor de ser su viña: una viña que es “vivaz y abierta”, “rica de esperanza y de frutos para todos”.

La parábola de los labradores a quienes el propietario confía una viña que había plantado para luego irse de viaje, -quienes se niegan a entregar la cosecha al dueño a su regreso- pone de manifiesto, según Francisco, “la urgencia de responder con frutos de bien a la llamada del Señor”, que nos invita a convertirnos en su viña, y nos ayuda a comprender lo que hay “de nuevo y original en la fe cristiana”.

Una fe cristiana que, tal como ha afirmado el Papa en diversas ocasiones, “no es sólo la suma de preceptos y normas morales”, sino “una propuesta de amor que Dios, por medio de Jesús, ha hecho y sigue haciendo a la humanidad”.

El llamado que Jesucristo hace con esta parábola es, pues, a entrar en Su “historia de amor”, para convertirnos en su viña, de modo de poner en circulación aquel «vino nuevo», que es, precisamente, la misericordia de Dios.

 

A continuación, la alocución del Papa previa al rezo mariano del Ángelus dominical:

Queridos hermanos y hermanas,

La liturgia de este domingo nos propone la parábola de los labradores, a quienes el propietario arrienda la viña que había plantado y luego se va. (cf. Mt 21.33 a 43). De este modo es puesta a la prueba la lealtad de estos labradores: la viña está confiada a ellos, que deben custodiarla, hacerla fructificar y entregar la cosecha al dueño. Una vez llegado el tiempo de la cosecha, el dueño envía a sus siervos a cosechar los frutos. Pero los viñadores asumen una actitud posesiva: no se consideran simples gestores, sino propietarios, y se niegan a entregar la cosecha. Maltratan a los sirvientes, hasta el punto de matarlos. El dueño se muestra paciente con ellos: envía a otros siervos, más numerosos que los primeros, pero el resultado es el mismo. Al final, con su paciencia, decide enviar a su propio hijo; pero esos labradores, prisioneros de su comportamiento posesivo, también matan a su hijo pensando que así habrían podido tener su herencia.

Este relato ilustra de manera alegórica los reproches que los Profetas habían dicho sobre de la historia de Israel. Es una historia que nos pertenece: se habla de la alianza que Dios quiso establecer con la humanidad y a la cual llamó a participar también a nosotros. Sin embargo, esta historia de alianza, como cada historia de amor, conoce sus momentos positivos, pero también está signada por traiciones y rechazos. Para hacer entender cómo Dios Padre responde a los rechazos opuestos a su amor y a su propuesta de alianza, el pasaje evangélico pone en los labios del dueño del  viñedo una pregunta: «Cuando vuelva el dueño, ¿qué hará con esos labradores?» (v. 40). Esta pregunta subraya que la desilusión de Dios por el comportamiento malvado de los hombres no es la última palabra. He aquí la gran novedad del cristianismo: un Dios que, aunque decepcionado por nuestros errores y nuestros pecados, no rompe su palabra, no se detiene y sobre todo no se venga.

Hermanos y hermanas, ¡Dios no se venga! Dios ama, no se venga, nos espera para perdonarnos, para abrazarnos. A través de las “piedras de descarte”- Cristo es la primera piedra que los constructores han desechado- a través de situaciones de debilidad y de pecado, Dios sigue poniendo en circulación el «vino nuevo» de su viña, es decir, la misericordia; éste es el vino nuevo de la viña del Señor: la misericordia. Sólo hay un impedimento ante la tenaz y tierna voluntad de Dios: nuestra arrogancia y nuestra presunción, que a veces se convierte también en violencia. Frente a estas actitudes y donde no se producen frutos, la Palabra de Dios conserva toda su fuerza de reprensión y admonición: «el Reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del Reino» (vs. 43)

La urgencia de responder con frutos, frutos de bien a la llamada del Señor, que nos llama a convertirnos en su viña, nos ayuda a comprender qué hay de nuevo y original en la fe cristiana. Ella no es sólo la suma de preceptos y normas morales, sino que es ante todo una propuesta de amor que Dios, por medio de Jesús, ha hecho y sigue haciendo a la humanidad. Es una invitación a entrar en esta historia de amor, convirtiéndose en una viña viva y abierta, rica de frutos y de esperanza para todos. Una viña cerrada puede volverse salvaje y producir uvas silvestres. Estamos llamados a salir de la viña para ponernos al servicio de los hermanos que no están con nosotros, para sacudirnos mutuamente y animarnos, para recordarnos que debemos ser la viña del Señor en cualquier ambiente, incluso en los más lejanos e incómodos.

Queridos hermanos y hermanas, invocamos la intercesión de María Santísima para que nos ayude a ser, en todas partes, especialmente en las periferias de la sociedad, la viña que el Señor ha plantado para el bien de todos y a llevar el vino nuevo de la misericordia del Señor.

Tras el rezo del Ángelus, el Papa Francisco recordó la reciente beatificación del padre Arsenio de Trigolo, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y fundador de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación y alabó a Dios por este humilde discípulo, quien a pesar de las duras pruebas de la vida, siempre mantuvo firme su esperanza. Fue el 20 de enero de este año 2017 cuando su Santidad el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto reconociendo un milagro obrado por Dios atribuido a la intercesión de Arsenio da Trigolo y ayer, 7 de octubre fue declarado beato siendo así honrado con culto.

Después del Ángelus: 

Queridos hermanos y hermanas,

Ayer en Milán fue proclamado Beato el padre Arsenio de Trigolo (en el siglo José Migliavacca), sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y fundador de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Alabamos al Señor por este humilde discípulo suyo, que aún en la adversidad y las pruebas, y ha tenido tantas, nunca perdió  la esperanza.

Saludo con afecto a todos ustedes peregrinos, sobre todo a las familias y a los grupos parroquiales, provenientes de Italia y de diversas partes del mundo. En particular: a los fieles de Australia, de Francia y de Eslovaquia, así como a los de Polonia que se unen espiritualmente a los compatriotas que hoy celebran el Día del Papa.

Saludo con afecto a ustedes, grupo del Santuario de la Virgen de Fátima en la ciudad de Pieve, acompañados por el Cardenal Gualtiero Bassetti: queridos hermanos y hermanas, les animo a que continúen con alegría vuestro camino de fe, bajo la mirada pensativa y tierna de nuestra madre celestial: ella es nuestro refugio y nuestra esperanza. ¡Id adelante!

Saludo a los fieles de Grumo Appula, a los Scout de Gloriosa Ionica, al coro parroquial de Siror (Triento) y a los confirmandos de San Teodoro en Cerdeña.

A todos ustedes, les deseo un buen domingo. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y ¡hasta la vista!

Fuente: Radio Vaticano.

 

Papa Francisco: La ONU debe hacerse sentir en Venezuela para solucionar crisis.

Papa Francisco: La ONU debe hacerse sentir en Venezuela para solucionar crisis.

En el vuelo que lo llevó de regreso a Roma proveniente de Colombia, el Papa Francisco afirmó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debe hacerse sentir en Venezuela para colaborar en la solución de la grave crisis que afecta al país.

Al ser consultado sobre el tema de Venezuela, el Santo Padre dijo que la situación “es muy difícil, y lo más doloroso es el problema humanitario, tanta gente que escapa o sufre. Debemos ayudar a resolverlo. De todas maneras, yo creo que la ONU debe hacerse sentir también allí para ayudar”.

El Papa también recordó que en numerosas ocasiones “la Santa Sede habló fuerte y claramente” para tratar de ayudar en el diálogo entre el Gobierno y los diferentes grupos sociales y políticos de oposición.

En respuesta a una pregunta planteada por la agencia francesa de noticias I-Media, en la que se le preguntaba si no sería necesario tener palabras más fuertes y claras sobre el Presidente Maduro para poner fin a la violencia en las calles de Venezuela, Francisco también dijo que “la Santa Sede ha hecho mucho enviando allí a un grupo de trabajo de cuatro expresidentes”.

Asimismo destacó que envió “a un Nuncio de primer nivel que ha hablado con personas públicamente”. También subrayó que en el rezo del Ángelus, los domingos, “he hablado de la situación buscando siempre una salida, ayudando, ofreciendo ayuda”.

Además, se le preguntó también por la doble actitud de Madura en relación con la Iglesia Católica en Venezuela: por un lado, se expresa de forma violenta contra los Obispos del país, y por otro muestra su apoyo al Papa.

El Pontífice contestó que “lo que dice el Presidente Maduro, que lo explique él. Yo no sé qué tiene en su mente”.

El jueves 7 de septiembre, el Papa se reunió con los Obispos de Venezuela tras finalizar la Misa que presidió en el Parque Simón Bolívar de Bogotá. Los Obispos venezolanos informaron al Santo Padre sobre la situación cada vez más grave de la crisis en el país sudamericano.

Recientemente, el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa, denunció la persecución que las fuerzas del Gobierno chavista de Nicolás Maduro ha emprendido contra opositores en diversas partes de Venezuela, en especial contra alcaldes contrarios al régimen.

El Cardenal recordó que la crisis en Venezuela “ha causado ya más de 110 muertos en los últimos cuatro meses por la violencia política”.

El Purpurado recordó que la Conferencia Episcopal Venezolana está sumamente preocupada por la situación del país y “permanentemente invitamos al Gobierno a que resuelva estos problemas”, así como a la oposición “para que defienda los derechos del pueblo venezolano frente a las circunstancias adversas que estamos viviendo”.

Nota: aciprensa.com

 

Desde Colombia, Papa Francisco pide que se rechace todo tipo de violencia política y aseguró oración por Venezuela.

Desde Colombia, Papa Francisco pide que se rechace todo tipo de violencia política y aseguró oración por Venezuela.

“Para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo en Colombia”, fue el llamamiento que hizo el Papa Francisco a la hora del Ángelus desde el Santuario de San Pedro Claver en Cartagena de Indias en su penúltimo día de visita al país colombiano. Una crisis que “afecta a todos” aseveró, “especialmente a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad”.

Y no se olvidó de la querida Venezuela. El Papa Francisco aseguró su oración “por cada uno de los países de Latinoamérica”, y de manera especial también lo hizo “por la vecina Venezuela”.

Antes de rezar la oración mariana, Francisco, pensando en “María”, y contemplándola “bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá” explicó la historia de su imagen: “Como saben, durante un periodo largo de tiempo esta imagen estuvo abandonada” dijo Francisco, y continuó explicando que “era tratada como un trozo de saco viejo, usándola sin ningún respeto”.

Fue entonces cuando una mujer sencilla, la primera devota de la Virgen de Chiquinquirá, que según la tradición se llamaba María Ramos, “vio en esa tela algo diferente” afirmó. Esta mujer colocó la imagen en un lugar destacado, “devolviéndole su dignidad perdida” haciéndose paradigma “de todos aquellos que buscan recuperar la dignidad del hermano caído por el dolor de las heridas de la vida”.

El Santo Padre también recordó a San Pedro Claver “el «esclavo de los negros para siempre»”, como se hizo llamar desde el día de su profesión solemne. Narrando ante los fieles presentes la vida y misión de Pedro Claver, explicó que “él esperaba las naves que llegaban desde África al principal mercado de esclavos del Nuevo Mundo”, a quienes muchas veces atendía solamente “con gestos evangelizadores”, por la imposibilidad de comunicarse debido al idioma. Y es que Pedro Claver sabía que el lenguaje de la caridad y de la misericordia “era comprendido por todos”.

Francisco finalizó su discurso diciendo que “todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son vendidas como esclavos” y es por ello que María de Chiquinquirá y Pedro Claver nos invitan a “trabajar por la dignidad de todos nuestros hermanos, en especial por los pobres y descartados de la sociedad”.

 

TEXTO COMPLETO, DURANTE EL ANGELUS:

Queridos hermanos y hermanas:

Poco antes de entrar en esta iglesia donde se conservan las reliquias de san Pedro Claver, he bendecido las primeras piedras de dos instituciones destinadas a atender a personas con grave necesidad y visité la casa de la señora Lorenza, donde acoge cada día a muchos hermanos y hermanas nuestras para darles alimento y cariño. Estos encuentros me han hecho mucho bien porque allí se puede comprobar cómo el amor de Dios se hace concreto, se hace cotidiano.

Todos juntos rezaremos el Ángelus, recordando la encarnación del Verbo. Y pensamos en María, que concibió a Jesús y lo trajo al mundo. La contemplamos esta mañana bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Como saben, durante un periodo largo de tiempo esta imagen estuvo abandonada, perdió el color y estaba rota y agujereada. Era tratada como un trozo de saco viejo, usándola sin ningún respeto hasta que acabaron desechándola.

Fue entonces cuando una mujer sencilla, la primera devota de la Virgen de Chiquinquirá, que según la tradición se llamaba María Ramos, vio en esa tela algo diferente. Tuvo el valor y la fe de colocar esa imagen borrosa y rajada en un lugar destacado, devolviéndole su dignidad perdida. Supo encontrar y honrar a María, que sostenía a su Hijo en sus brazos, precisamente en lo que para los demás era despreciable e inútil.

De ese modo, se hizo paradigma de todos aquellos que, de diversas maneras, buscan recuperar la dignidad del hermano caído por el dolor de las heridas de la vida, de aquellos que no se conforman y trabajan por construirles una habitación digna, por atender sus necesidades perentorias y, sobre todo, rezan con perseverancia para que puedan recuperar el esplendor de hijos de Dios que les ha sido arrebatado.

El Señor nos enseña a través del ejemplo de los humildes y de los que no cuentan. Si a María Ramos, una mujer sencilla, le concedió la gracia de acoger la imagen de la Virgen en la pobreza de esa tela rota, a Isabel, una mujer indígena, y a su hijo Miguel, les dio la capacidad de ser los primeros en ver trasformada y renovada esa tela de la Virgen. Ellos fueron los primeros en mirar con ojos sencillos ese trozo de paño totalmente nuevo y ver en éste el resplandor de la luz divina, que transforma y hace nuevas todas las cosas. Son los pobres, los humildes, los que contemplan la presencia de Dios, a quienes se revela el misterio del amor de Dios con mayor nitidez. Ellos, pobres y sencillos, fueron los primeros en ver a la Virgen de Chinquinquirá y se convirtieron en sus misioneros, anunciadores de la belleza y santidad de la Virgen.

Y en esta iglesia le rezaremos a María, que se llamó a sí misma «la esclava del Señor», y a san Pedro Claver, el «esclavo de los negros para siempre», como se hizo llamar desde el día de su profesión solemne. Él esperaba las naves que llegaban desde África al principal mercado de esclavos del Nuevo Mundo. Muchas veces los atendía solamente con gestos evangelizadores, por la imposibilidad de comunicarse, por la diversidad de los idiomas. Sin embargo, Pedro Claver sabía que el lenguaje de la caridad y de la misericordia era comprendido por todos. De hecho, la caridad ayuda a comprender la verdad y la verdad reclama gestos de caridad. Cuando sentía repugnancia hacia ellos, besaba sus llagas.

Austero y caritativo hasta el heroísmo, después de haber confortado la soledad de centenares de miles de personas, transcurrió los últimos cuatro años de su vida enfermo y en su celda, en un espantoso estado de abandono.

Efectivamente, san Pedro Claver ha testimoniado en modo formidable la responsabilidad y el interés que cada uno de nosotros debe tener por sus hermanos. Este santo fue, por lo demás, acusado injustamente de ser indiscreto por su celo y debió enfrentar duras críticas y una pertinaz oposición por parte de quienes temían que su ministerio socavase el lucrativo comercio de los esclavos.

Todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son vendidas como esclavos, o bien mendigan un poco de humanidad, un momento de ternura, se hacen a la mar o emprenden el camino porque lo han perdido todo, empezando por su dignidad y por sus propios derechos.

María de Chiquinquirá y Pedro Claver nos invitan a trabajar por la dignidad de todos nuestros hermanos, en especial por los pobres y descartados de la sociedad, por aquellos que son abandonados, por los emigrantes, por los que sufren la violencia y la trata. Todos ellos tienen su dignidad y son imagen viva de Dios. Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y a todos nosotros, la Virgen nos sostiene en sus brazos como a hijos queridos.

Dirijamos ahora nuestra oración a la Virgen Madre, para que nos haga descubrir en cada uno de los hombres y mujeres de nuestro tiempo el rostro de Dios.

 

Palabras del Papa Francisco después el rezo del Ángelus en el Santuario de San Pedro Claver (Colombia)

Queridos hermanos y hermanas:

Desde este lugar, quiero asegurar mi oración por cada uno de los países de Latinoamérica, y de manera especial por la vecina Venezuela. Expreso mi cercanía a cada uno de los hijos e hijas de esa amada nación, como también a los que han encontrado en esta tierra colombiana un lugar de acogida. Desde esta ciudad, sede de los derechos humanos, hago un llamamiento para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo y afecta a todos, especialmente a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad. Que la Virgen Santísima interceda por todas las necesidades del mundo y de cada uno de sus hijos.

Saludo a todos los presentes, venidos de diferentes lugares, como también a los que siguen esta visita por la radio y la televisión. A todos os deseo un feliz domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí.

 

Nota: Mireia Bonilla para Radio Vaticana.

 

El Papa en el Ángelus: “Sólo la paradoja de Cristo da sentido y felicidad a la vida”

El Papa en el Ángelus: “Sólo la paradoja de Cristo da sentido y felicidad a la vida”

“Jesús nos recuerda que su vía es la vía del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de sí. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser siempre más conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar contra corriente y en salida”, lo dijo el Papa Francisco antes de rezar la oración mariana del Ángelus del primer domingo de septiembre.

En su alocución del Vigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre retomó el pasaje del Evangelio de Mateo (Mt 16,21-27) en el que se narra la confesión de Pedro, la “roca”, dijo el Papa, sobre la cual Jesús quiere construir su Iglesia. “Hoy, en fuerte contraste – agregó el Pontífice – Mateo nos muestra la reacción del mismo Pedro cuando Jesús revela a sus discípulos que en Jerusalén deberá sufrir, ser asesinado y resucitar”. La reacción y las palabras de Pedro son contestadas por el Maestro, señaló el Papa, y aquel que un momento antes, era una “piedra” sólida para que Jesús pudiera construir sobre ella su comunidad, enseguida se convierte en un obstáculo, una piedra de obstáculo en el camino del Mesías.

El Maestro dirigiéndose a todos aquellos que lo seguían, subrayó el Pontífice, presenta con claridad la vía a seguir: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». “Siempre, incluso hoy – afirmó el Obispo de Roma – la tentación es aquella de querer seguir a un Cristo sin cruz, es más, de enseñar a Dios el camino justo. Pero Jesús – precisó el Papa – nos recuerda que su vía es la vía del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de sí”.

Pero la propuesta de Jesús no se queda ahí, el Maestro, agregó el Santo Padre, completa su propuesta con palabras que expresan sabiduría y desafían la mentalidad y los comportamientos egocéntricos: «Él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará». “En esta paradoja – señaló el Papa Francisco – está contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla que sólo el amor da sentido y felicidad a la vida”.

Antes de rezar a la Madre de Dios, el Papa Francisco recordó que en la celebración de la Eucaristía revivimos el misterio de la cruz y que “cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo a Él en el camino de cada día, en el concreto servicio a los hermanos”.

Nota: Renato Martinez – Radio Vaticano

 

Texto completo de las palabras del Papa Francisco en el Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El hodierno pasaje evangélico (Cfr. Mt 16,21-27) es la continuación de aquel del domingo pasado, en el cual sobresalía la profesión de fe de Pedro, “roca” sobre la cual Jesús quiere construir su Iglesia. Hoy, en fuerte contraste, Mateo nos muestra la reacción del mismo Pedro cuando Jesús revela a sus discípulos que en Jerusalén deberá sufrir, ser asesinado y resucitar (Cfr. v. 21). Pedro lleva aparte al Maestro y lo reprende porque esto – le dice – no puede sucederle a Él, al Cristo. Pero Jesús, a su vez, reprende a Pedro con palabras duras: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (v. 23). Un momento antes, el apóstol era el bendecido por el Padre porque había recibido esta revelación del Padre, era una “piedra” sólida para que Jesús pudiera construir sobre ella su comunidad, y enseguida se convierte en un obstáculo, una piedra, pero no para construir: una piedra de obstáculo en el camino del Mesías. ¡Jesús sabe bien que Pedro y los demás tienen todavía mucho camino por hacer para convertirse en sus apóstoles!

A este punto, el Maestro se dirige a todos aquellos que lo seguían, presentándoles con claridad la vía a seguir: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga» (v. 24). Siempre, incluso hoy, la tentación es aquella de querer seguir a un Cristo sin cruz, es más, de enseñar a Dios el camino justo. Como Pedro: “No, no Señor, esto no, no sucederá jamás”. Pero Jesús nos recuerda que su vía es la vía del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de sí. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser siempre más conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar contra corriente y en salida.

Jesús completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabiduría siempre valida, porque desafían la mentalidad y los comportamientos egocéntricos. Él exhorta: «Él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará» (v. 25). En esta paradoja está contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla que sólo el amor da sentido y felicidad a la vida. Gastar los propios talentos, las propias energías y el propio tiempo sólo para salvar, cuidar y realizarse a sí mismo, conduce en realidad a perderse, es decir, a una existencia triste y estéril. Si en cambio, vivimos para el Señor e impostamos nuestra vida en el amor, como ha hecho Jesús, podremos gustar la alegría auténtica, y nuestra vida no será estéril, será fecunda.

En la celebración de la Eucaristía revivimos el misterio de la cruz; no sólo recordamos, sino realizamos el memorial del Sacrificio redentor, en el cual el Hijo de Dios se pierde completamente a Sí mismo para recibirse de nuevo en el Padre y así reencontrar a nosotros, que estábamos perdidos, junto con todas las creaturas. Cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo a Él en el camino de cada día, en el concreto servicio a los hermanos.

María Santísima, que ha seguido a Jesús hasta el Calvario, nos acompañe también a nosotros y nos ayude a no tener miedo de la cruz, pero con Jesús crucificado, no una Cruz sin Jesús: la Cruz con Jesús, es decir la cruz del sufrir por amor a Dios y a los hermanos, porque este sufrimiento, por la gracia de Cristo, es fecundo de resurrección.

 

En Septiembre Oremos con el Papa pidiendo por la Evangelización y las Parroquias.

En Septiembre Oremos con el Papa pidiendo por la Evangelización y las Parroquias.

Durante este mes de Septiembre de 2017, el Papa Francisco tiene nos invita a orar por la Evangelización desde las Parroquias: “Por nuestras Parroquias, para que, animadas por un espíritu Misionero, sean lugares de transmisión de la Fe y Testimonio de la Caridad”. Unamos nuestra voz y nuestros corazones, pidiendo por esta intención.

 

COMENTARIO PASTORAL

La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión.

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los Apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. Invoquémoslo hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios.

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Esas propuestas parciales y desintegradoras sólo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio. Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad. (Exhortación apostólica EVANGELII GAUDIUM del Papa Francisco)

Como dice el Papa Francisco, la parroquia es presencia eclesial en un territorio, pero lo importante de esa presencia es que sea misionera, que anuncie a Jesucristo en obra y palabra. “A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización”. Y no es solamente el párroco quien hace ese estupendo oficio de alentar y de formar, sino todos los que en ella están comprometidos por la acción y la fuerza del Espíritu: religiosas, diáconos, laicos comprometidos. Todos ellos alientan a los demás a que se comprometan en la oración y en la acción. Así pasó en Pentecostés y así sigue pasando en la Iglesia de hoy cuando el Espíritu alienta a muchos a vivir la vida de la gracia y a comunicarla a los hijos, a los amigos, a los vecinos y a los compañeros de trabajo. Hace falta audacia, valentía, fuerza, y el Espíritu las da.

Como dice el Papa, hay que unir la oración y la acción en ese servicio parroquial. No bastan las propuestas místicas separadas del compromiso práctico, pero tampoco la acción sin oración da frutos. Ni activismo ni sólo oración. En los tiempos actuales ha habido y sigue habiendo acciones dignas de imitación, que unen oración y acción en muchas parroquias: la adoración al Santísimo y las ollas solidarias para dar de comer a los que no tienen; la catequesis de primera comunión y de confirmación junto con la asistencia devota y la participación en las misas dominicales; la oración personal y la visita a los enfermos. La oración es el pulmón que lleva oxígeno a la vida de gracia; la acción caritativa es el alimento que da fuerza para caminar como cristianos comprometidos. Ambas cosas hacen falta en toda vida cristiana y este mes queremos resaltarlas y pedirle al Señor que nos dé inteligencia y decisión para realizarlas en nuestra vida y pedir que otros muchos las realicen.

Por: Fco. Javier Duplá sj

El Papa en el Ángelus: “Jesús nos invita a aferrarnos a su palabra y no consultar horóscopos y adivinos”

El Papa en el Ángelus: “Jesús nos invita a aferrarnos a su palabra y no consultar horóscopos y adivinos”

A mediodía del domingo 13 de agosto, XIX Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre Francisco antes de rezar la oración mariana del Ángelus junto a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, comentando el relato del Evangelio según San Mateo, que la liturgia presenta para el día de hoy, donde describe el episodio en el que Jesús, después de haber rezado durante toda la noche a las orillas del lago de Galilea, se dirigió hacia la barca de sus discípulos, caminando por las aguas. Los discípulos al verle, lo confundieron con un fantasma y se llenaron de miedo. Jesús les pide que no tenga miedo y Pedro, baja de la barca para caminar por el agua hacia Jesús, y debido al fuerte viento se empieza a ahogar… pero Jesús le tiende la mano y le salva.

El Papa Francisco relata este episodio para hacer ver que este suceso nos hace reflexionar acerca de la fe. “La barca es la vida de cada uno de nosotros y es también la vida de la Iglesia”, dijo el Papa Francisco desde el balcón de la Plaza de San Pedro, mientras que “el viento contrario representa las dificultades y las pruebas”.

“ A Pedro no le bastaba la palabra segura de Jesús, que era como la cuerda extendida a la cual aferrarse para hacer frente a las aguas hostiles y turbulentas” dijo Francisco, asegurando que es algo que también nos puede pasar a nosotros, porque “cuando no te aferras a la palabra del Señor, y consultas horóscopos y adivinos, uno se empieza a hundir”.

Además, el Santo Padre aseveró que la fe en el Señor y en su palabra no nos abre un camino donde todo es sencillo y tranquilo, es decir, no es una escapatoria de los problemas de la vida, pero nos sostiene en el camino y le da un sentido.

Antes de concluir, el Papa encomendó a la Virgen María “para que nos ayude a persistir firmemente en la fe y así soportar las tormentas de la vida”.

Nota: Mireia Bonilla | Radio Vaticana

 

TEXTO COMPLETO:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, la página del Evangelio (Mt 14,22-33) describe el episodio de Jesús que, después de haber orado toda la noche en la orilla del lago de Galilea, se dirige hacia la barca de sus discípulos, caminando sobre las aguas. La barca se encontraba en medio del lago, bloqueada por un fuerte viento contrario. Cuando ven venir a Jesús caminando sobre las aguas, los discípulos lo confunden con un fantasma y se aterrorizan. Pero Él los tranquiliza: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!» (v. 27). Pedro, con su típica ímpetu, le dice: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua»; y Jesús lo llama «Ven» (vv. 28-29). Pedro, bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero a causa del viento se agitó y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «Señor, sálvame». Y Jesús le tendió la mano y lo sostuvo (vv. 30-31).

Esta narración del Evangelio contiene un rico simbolismo y nos hace reflexionar sobre nuestra fe, sea como individuos, sea como comunidad, también la fe de todos los que estamos hoy, aquí en la Plaza. La comunidad eclesial, esta comunidad eclesial, ¿tiene fe? ¿Cómo es la fe de cada uno de nosotros y la fe de nuestra comunidad? La barca es la vida de cada uno de nosotros pero es también la vida de la Iglesia; el viento contrario representa las dificultades y las pruebas. La invocación de Pedro: «Señor, mándame ir a tu encuentro» y su grito: «Señor, sálvame» se asemejan tanto a nuestro deseo de sentir la cercanía del Señor, pero también el miedo y la angustia que acompañan los momentos más duros de nuestra vida y de nuestras comunidades, marcadas por fragilidades internas y por dificultades externas.

A Pedro, en ese momento, no le bastó la palabra segura de Jesús, que era como la cuerda extendida a la cual sujetarse para afrontar las aguas hostiles y turbulentas. Es lo que nos puede suceder también a nosotros. Cuando no nos sujetamos a la palabra del Señor, sino para tener seguridad, para tener más seguridad se consultan horóscopos y adivinos, se comienza a hundir. La fe no es tan fuerte. El Evangelio de hoy nos recuerda que la fe en el Señor y en su palabra no nos abre un camino donde todo es fácil y tranquilo; no nos quita las tempestades de la vida. La fe nos da la seguridad de una Presencia – no olviden esto: la fe nos da la seguridad de una Presencia, esa presencia de Jesús – una Presencia que nos impulsa a superar las tormentas existenciales, la certeza de una mano que nos aferra para ayudarnos a afrontar las dificultades, indicándonos el camino incluso cuando esta oscuro. La fe, finalmente, no es una escapatoria a los problemas de la vida, sino nos sostiene en el camino y le da un sentido.

Este episodio es una imagen estupenda de la realidad de la Iglesia de todos los tiempos: una barca que, a lo largo de la travesía, debe afrontar también vientos contrarios y tempestades, que amenazan con hundirla. Lo que la salva no es el coraje y las cualidades de sus hombres: la garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su palabra. Esta es la garantía: la fe en Jesús y en su palabra. Sobre esta barca estamos seguros, no obstante nuestras miserias y debilidades, sobre todo cuando nos ponemos de rodillas y adoramos al Señor, como los discípulos que, al final, «se postraron ante Él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”» (v. 33). Qué bello es decir a Jesús esta palabra: “¡Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios!”. Digámoslo todos juntos. Todos. Fuerte: “¡Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios!”. Una vez más… “¡Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios!”

La Virgen María nos ayude a permanecer firmes en la fe para resistir a las tormentas de la vida, a quedarnos en la barca de la Iglesia rechazando la tentación de subirse en los botes fascinantes pero inseguros de las ideologías, de las modas y de los eslóganes.

 

 

Ángelus: la Trasfiguración del Señor es un mensaje de esperanza.

Ángelus: la Trasfiguración del Señor es un mensaje de esperanza.

En el domingo en que la liturgia celebra la Fiesta de la Trasfiguración del Señor, el Santo Padre Francisco antes de rezar la oración mariana del Ángelus con los fieles y peregrinos procedentes de numerosos países que se dieron cita a mediodía en la Plaza de San Pedro, explicó lo que relata la página evangélica del día.

El Papa Bergoglio afirmó que el evento de la Trasfiguración del Señor nos ofrece un mensaje de esperanza. Sí, porque nos invita a encontrar a Jesús para estar al servicio de los hermanos.

El Obispo de Roma insistió en que estamos llamados a redescubrir el silencio pacificante y regenerarte de la meditación del Evangelio, que conduce hacia una meta rica de belleza, de esplendor y de alegría. Y en esta perspectiva, dijo que el tiempo veraniego es un momento providencial para acrecentar nuestra búsqueda y compromiso de encuentro con el Señor, puesto que en este período, los estudiantes están libres de las obligaciones escolares y numerosas familias se van de vacaciones. De ahí la importancia del descanso y del desprendimiento de las ocupaciones cotidianas, para volver a templar las fuerzas del cuerpo y del espíritu, profundizando el camino espiritual.

Hacia el final de su reflexión, el Pontífice dijo que transformados por la presencia de Cristo y por el ardor de su palabra, seremos signos concreto del amor vivificante de Dios por todos nuestros hermanos, especialmente por quienes sufren, por cuantos se encuentran en la soledad y en el abandono, por los enfermos y por la multitud de hombres y de mujeres que, en diversas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia.

A María, a la que vemos como a la “Virgen de la Escucha” – concluyó diciendo Francisco – siempre dispuesta a acoger y custodiar en su corazón cada palabra de su Hijo Divino, le encomendamos las vacaciones de todos, para que sean serenas y proficuas y, sobre todo, encomendamos el verano de cuantos no pueden irse de vacaciones porque se sienten impedidos a causa de su edad avanzada o por falta de salud o de trabajo y restricciones económicas o por otros problemas, a fin de que sea, de todos modos, un tiempo de distensión, regocijado por la presencia de amigos y momentos dichosos.

Después de rezar a la Madre de Dios, el Papa Francisco saludó afectuosamente a los  queridos hermanos y hermanas presentes en la Plaza de San Pedro desafiando el gran calor del verano romano.

“Hoy – dijo el Santo Padre – están presentes diversos grupos de chicos y jóvenes. ¡Los saludo con gran afecto!”.

Y de modo especial al grupo de la pastoral juvenil de Verona; a los jóvenes de AdriaCampodarsego y Offanengo. A todos – les dijo – les deseo un feliz domingo. Y concluyó – como suele hacer –  pidiendo que por favor, no se olviden de rezar por él. A la vez que deseó a todos buen almuerzo y se despidió con un “¡hasta la vista”!.

Nota: María Fernanda Bernasconi – Radio Vaticana.

 

TEXTO COMPLETO:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Este domingo, la liturgia celebra la fiesta de la Transfiguración del Señor. La hodierna página evangélica, lo hemos escuchado, narra que los apóstoles Pedro, Santiago y Juan fueron testigos de este evento extraordinario. Jesús los tomó consigo «y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17,1) y, mientras oraba, su rostro cambió de aspecto, brillando como el sol, y sus vestiduras se volvieron cándidas como la luz. Se les aparecieron entonces Moisés y Elías, y se pusieron a dialogar con Él. A este punto, Pedro dice a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (v. 4). No había aún terminado de hablar, cuando una nube luminosa los cubrió.

El evento de la Transfiguración del Señor nos ofrece un mensaje de esperanza – así seremos nosotros, con Él – nos invita a encontrar a Jesús, para estar al servicio de los hermanos.

La subida de los discípulos hacia el monte Tabor nos lleva a reflexionar sobre la importancia de desprendernos de las cosas mundanas, para efectuar un camino hacia lo alto y contemplar a Jesús. Se trata de disponernos a la escucha atenta y orante del Cristo, el Hijo amado del Padre, buscando momentos íntimos de oración que permitan la acogida dócil y gozosa de la Palabra de Dios. En esta elevación espiritual, en este desprendimiento de las cosas mundanas, estamos llamados a redescubrir el silencio pacificante y regenerante de la meditación del Evangelio, de la lectura de la Biblia, que conduce hacia una meta rica de belleza, de esplendor y de alegría. Y cuando nosotros nos ponemos así, con la Biblia en la mano, en silencio, comenzamos a sentir esta belleza interior, esta alegría que nos da la Palabra de Dios en nosotros. En esta perspectiva, el tiempo veraniego es un momento providencial para acrecentar nuestro empeño de búsqueda y de encuentro con el Señor. En este periodo, los estudiantes están libres de las obligaciones escolares y muchas familias realizan sus vacaciones; es importante que en el periodo de descanso y de desapego de las ocupaciones cotidianas, se puedan fortificar las fuerzas del cuerpo y del espíritu, profundizando en el camino espiritual.

Al finalizar la experiencia maravillosa de la Transfiguración, los discípulos bajaron de la montaña (Cfr. v. 9) con los ojos y el corazón transfigurados por el encuentro con el Señor. Es el recorrido que podemos realizar también nosotros. El redescubrimiento siempre más vivo de Jesús no es un fin en sí mismo, sino nos induce a “bajar de la montaña”, recargados por la fuerza del Espíritu divino, para decidir nuevos pasos de auténtica conversión y para testimoniar constantemente la caridad, como ley de vida cotidiana. Transformados por la presencia de Cristo y por el ardor de su palabra, seremos signo concreto del amor vivificante de Dios para todos nuestros hermanos, especialmente para quienes sufren, para cuantos se encuentran en la soledad y en el abandono, para los enfermos y para la multitud de hombres y de mujeres  que, en diversas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia.

En la Transfiguración se oye la voz del Padre celestial que dice: «Este es mi Hijo amado. Escúchenlo» (v.5). Miramos a María, la Virgen de la escucha, siempre dispuesta a acoger y custodiar en su corazón cada palabra del Hijo divino (Cfr. Lc 1,52). Quiera nuestra Madre y Madre de Dios ayudarnos a entrar en sintonía con la Palabra de Dios, para que Cristo se convierta en luz y guía de toda nuestra vida. A Ella le encomendamos las vacaciones de todos, para que sean serenas y proficuas, pero sobre todo por el verano de cuantos no pueden ir de vacaciones porque están impedidos por la edad, por motivos de salud o de trabajo, por restricciones económicas o por otros problemas, para que sea de todos modos un tiempo de distención, animado por la presencia de amigos y de momentos dichosos.

 

 

La intención del Papa en Agosto es “por los Artista de hoy”.

La intención del Papa en Agosto es “por los Artista de hoy”.

El Papa Francisco a través del Apostolado de la Oración, invita a todos a sumarse a su plegaria, que en este mes de Agosto es elavada por los Artistas de nuestro tiempo, “para que, a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a todos a descubrir la belleza de la creación”. ¡Oremos con él!

 

COMENTARIO Pastoral

Al concluir el Concilio Vaticano II los padres conciliares saludaban así a los artistas: «Este mundo en que vivimos —decían— tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, pone alegría en el corazón de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une a las generaciones y las hace comunicarse en la admiración».

Los artistas son creadores de belleza y así manifiestan el rostro de Dios y su voluntad de hacernos copartícipes de su ser. Pero los artistas no son seres especiales y distintos, una especie de extraterrestres alejados de los demás mortales. Es más, todos tenemos algo de artista, porque sabemos transformar un fragmento de la realidad material o inmaterial y convertirlo en algo hermoso, agradable, útil o placentero.

Los buenos escritores y los poetas nos llevan a mundos de hermosura inmaterial y saben reflejar lo mejor del ser humano (a veces también lo peor); los músicos son capaces de elevarnos hasta regiones de sentimiento y belleza nunca antes sospechadas que nos acercan a las armonías celestiales que algún día sentiremos; los arquitectos elevan monumentos de grandiosidad y belleza que sorprenden y saben expresar el dominio de la materia y la capacidad de acogida; los pintores y escultores expresan la realidad o su imaginación en formas atrevidas y sutiles que extasían…

Estos son artistas “oficiales”, pero también el ama de casa que prepara unos buñuelos pensando en su marido y sus hijos; el hombre que sorprende a su familia con un paseo a un lugar insospechado; el adolescente que inventa juegos distintos para sus hermanitos; el ingeniero que encuentra soluciones inéditas a un diseño de cañerías; el psicólogo o el psiquiatra que es capaz de devolver la paz del alma a personas angustiadas… son artistas, son creadores, son transformadores de la realidad para que hacer que ella sepa mejor y nos haga mejores. Que descubramos la belleza de la creación a través del arte creador es la intención del apostolado de la oración que el Papa nos propone para este mes. Hermosa intención que acompañaremos con gusto.

F. Javier Duplá sj

Papa Francisco pide respeto a las Libertades fundamentales en Venezuela y que se detenga la Constituyente.

Papa Francisco pide respeto a las Libertades fundamentales en Venezuela y que se detenga la Constituyente.

El Papa Francisco manifiesta su enorme preocupación ante la situación que vive el pueblo venezolano, dirigiendo un apremiante llamamiento a la sociedad venezolana para que sea evitada toda forma de violencia e invitando a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por Venezuela. Además, la Santa Sede en dicho comunicado, pide a todos los actores políticos y en particular al Gobierno de Venezuela el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, ademas de “se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro” y se creen condiciones negociadas para una salida pacífica.

COMUNICADO DE LA SECRETARÍA DE ESTADO

La Santa Sede manifiesta nuevamente su profunda preocupación por la radicalización y el agravamiento de la crisis en la República Bolivariana de Venezuela, por el aumento de los muertos, de los heridos y de los detenidos. El Santo Padre, directamente y a través de la Secretaría de Estado, sigue de cerca dicha situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales, asimismo asegura su constante oración por el País y por todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por esta intención.

Al mismo tiempo, la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad.

La Santa Sede dirige, finalmente, un apremiante llamamiento a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.

 

04 de agosto de 2017

Vaticano condena asedio y violencia durante consulta popular en Venezuela

Vaticano condena asedio y violencia durante consulta popular en Venezuela

El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, condenó el asedio y la violencia contra quienes se encontraban en los alrededores de la Iglesia del Carmen el domingo 16 de julio, mientras participaban en la consulta popular en la que la gran mayoría de venezolanos expresó su rechazo a la Asamblea Constituyente convocada por el Presidente Nicolás Maduro.

Según informa AICA, el Cardenal Parolin envió una carta al Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, en la que expresó su “cercanía a Usted, a los padres, a los diáconos y a todos los feligreses que fueron atacados en la iglesia del Carmen de Catia y condenar rotundamente el asedio y la violencia”.

El domingo 16 de julio colectivos armados afines al gobierno atacaron a balazos a ciudadanos en la localidad de Catia en Caracas, la capital del país.

Los venezolanos atacados se refugiaron en la Iglesia del Carmen, donde el Arzobispo de Caracas había celebrado la Misa. Víctima de la balacera, una persona resultó fallecida.

La gran cantidad de gente que ingresó a la iglesia huyendo de las balas estuvo retenida en el lugar hasta que el Cardenal Urosa medió con las fuerzas de seguridad para que todas salieran.

El Purpurado se quedó en el lugar hasta que salió la última persona y luego él también se retiró del templo con las respectivas medidas de seguridad para ponerse a buen recaudo.

En su carta al Arzobispo, el Cardenal Parolin dijo que “he rezado mucho ayer (domingo 16) para que la Virgen del Carmen, tan amada y venerada en Venezuela, logre de su Divino Hijo una solución pacífica y democrática para el país”.

Asimismo hizo votos para que “las Autoridades escuchen el clamor del pueblo que pide libertad, reconciliación, paz y bienestar material y espiritual para todos, sobre todo para los más pobres y postergados”.

Fuente: aciprensa