Papa Francisco nos regala mensaje para la JMJ2018: “¡Jóvenes no teman! Dios nos llama por nuestro nombre”.

Papa Francisco nos regala mensaje para la JMJ2018: “¡Jóvenes no teman! Dios nos llama por nuestro nombre”.
Este Jueves 22 de Febrero la Santa Sede hizo publico el mensaje del Papa Francisco para la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en todas las Iglesia locales el próximo 25 de marzo, Domingo de Ramos, y que es un paso más en el proceso de preparación a la Jornada Internacional de Panamá en el 2019.

 

Infodiocesis / Renato Martinez – Radio Vaticano.

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“Queridos jóvenes: el Señor, la Iglesia, el mundo, esperan también su respuesta a esa llamada única que cada uno recibe en esta vida. A medida que se aproxima la JMJ de Panamá, los invito a prepararse para nuestra cita con la alegría y el entusiasmo de quien quiere ser partícipe de una gran aventura”, con estas palabras el Papa Francisco alienta a los jóvenes de todo el mundo a participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tendrá lugar en Panamá, en enero de 2019.

La Madre de Dios, nos acompaña en este viaje

En su Mensaje para la fiesta de los jóvenes a nivel diocesano, el Santo Padre recordó que, la Jornada Mundial de la Juventud de 2018 es un paso más en el proceso de preparación de la Jornada internacional, que tendrá lugar en Panamá en enero de 2019. “Esta nueva etapa de nuestra peregrinación – señala el Pontífice – cae en el mismo año en que se ha convocado la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Es una buena coincidencia este hecho afirma el Papa, ya que la atención, la oración y la reflexión de la Iglesia estarán puestas en ustedes, los jóvenes, con el deseo de comprender y, sobre todo, de «acoger» el don precioso que representáis para Dios, para la Iglesia y para el mundo.

Asimismo, el Obispo de Roma recuerda que el tema elegido para esta Jornada es la figura de María, la joven de Nazaret, a quien Dios escogió como Madre de su Hijo, para que nos acompañe en este viaje con su ejemplo y su intercesión. Ella camina con nosotros hacia el Sínodo y la JMJ de Panamá. Si el año pasado nos sirvieron de guía las palabras de su canto de alabanza: «El Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1,49), enseñándonos a hacer memoria del pasado, este año tratamos de escuchar con ella la voz de Dios que infunde valor y da la gracia necesaria para responder a su llamada: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30).

Jóvenes: ¡No teman!

Al igual que María, el Papa Francisco invita a los jóvenes a no tener miedo. María, como otros personajes de las Sagradas Escrituras, tiembla ante el misterio de la llamada de Dios, que en un instante la sitúa ante la inmensidad de su propio designio y le hace sentir toda su pequeñez, como una humilde criatura. Es la «emoción» que sentimos frente a las decisiones sobre nuestro futuro, señala el Pontífice, nuestro estado de vida, nuestra vocación. En esos momentos nos sentimos turbados y embargados por tantos miedos.

Y ustedes jóvenes, pregunta el Papa: ¿qué miedos tienen? ¿Qué es lo que más les preocupa en el fondo? En muchos de ustedes existe un miedo de «fondo» que es el de no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que son. “En los momentos en que las dudas y los miedos inundan nuestros corazones – señala el Pontífice – resulta imprescindible el discernimiento. Nos permite poner orden en la confusión de nuestros pensamientos y sentimientos, para actuar de una manera justa y prudente. En este proceso, lo primero que hay que hacer para superar los miedos es identificarlos con claridad, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia”.

El discernimiento se vuelve indispensable cuando se trata de encontrar la propia vocación, subraya el Papa Francisco, el discernimiento, en este caso, no pretende ser un esfuerzo individual de introspección, con el objetivo de aprender más acerca de nuestros mecanismos internos para fortalecernos y lograr un cierto equilibrio. Y para esto, se necesita entonces el silencio de la oración para escuchar la voz de Dios que resuena en la conciencia.

¡No teman! Dios nos llama por nuestro nombre

El primer motivo para no tener miedo, afirma el Santo Padre,  es precisamente el hecho de que Dios nos llama por nuestro nombre. “Cuando Dios llama por el nombre a una persona – puntualiza el Papa – le revela al mismo tiempo su vocación, su proyecto de santidad y de bien, por el que esa persona llegará a ser alguien único y un don para los demás”.

La JMJ es para los valientes

Jóvenes, concluye el Papa, la gracia de Dios toca el hoy de su vida, los «aferra» así como son, con todos sus miedos y límites, pero también revela los maravillosos planes de Dios. Ustedes, jóvenes, tienen necesidad de sentir que alguien confía realmente en ustedes. Saben que el Papa confía en ustedes, que la Iglesia confía en ustedes. Y ustedes, ¡confíen en la Iglesia!

Los invito a seguir contemplando el amor de María, alienta el Santo Padre, un amor atento, dinámico, concreto. Un amor lleno de audacia y completamente proyectado hacia el don de sí misma. Una Iglesia repleta de estas cualidades marianas será siempre Iglesia en salida, que va más allá de sus límites y confines para hacer que se derrame la gracia recibida.

 

“Con Alegría y Esperanza”. ¡Este es el Himno del 4to. Enajó!

“Con Alegría y Esperanza”. ¡Este es el Himno del 4to. Enajó!

La Juventud católica venezolana se estremeció de gozo en el Señor este miercoles 21 de Febrero por el lanzamiento oficial del Himno del 4to. Encuentro Nacional de Jóvenes Barcelona 2018, escrito por los jóvenes Jossyber Ortiz y Luis Rodríguez, pertenecientes al ministerio de Ministerio de la Parroquia Ntra. Sra. del Valle de la Diócesis de Puerto Cabello.

“Con Valentía y Esperanza”. Así se titula el Himno del 4to. Enajó, con el que se motiva y anima a la juventud venezolana, no solo por su claro mensaje esperanzador y cargado de devoción mariana, sino por su contagioso ritmo propio del Caribe. Una manifestación de amor hacia la Madre de nuestro Señor Jesucristo, primera discípula del Salvador y estrella de la evangelización a través de la música. Sin duda una nueva, creativa y autentica composición que identificará, con certeza, los momentos más alegres de este encuentro fraterno de fe, valentía y esperanza.

Esta información fue suministrada por la Pastoral Juvenil de Venezuela a través de sus cuentas en las redes sociales. Así ya el 4to. Enajó cuenta con todos sus elementos pedagógicos como lo son: EL LOGO, LA ORACIÓN y el HIMNO. ¡Con Valentía y esperanza, anunciemos junto a María, las maravillas del Señor!

Infodiocesis.

 

 

 

Religiosas en Apure celebraron día de la Vida Consagrada: “el Sueño de Dios”.

Religiosas en Apure celebraron día de la Vida Consagrada: “el Sueño de Dios”.

La Iglesia celebra el día de la vida consagrada el dia 02 de Febrero. Delegadas de las diferentes congregaciones presentes en nuestra Diócesis se dieron cita en la Capilla de las Hermanitas de los ancianos desamparados para celebrar la Eucaristía que fue presidida por el Pbro. Carlos Macías, vicarios espiscopal para las Religiosas, en compañía del Pbro. Alexander Bohorquez, feligreses y la comunidad de adultos mayores que son atendidos en esa casa de Alivio.

“Fue una oportunidad para agradecer a Dios el don recibido, compartir nuestras experiencias y reflexionar sobre este sueño que debe seguir provocando a otros”, dijo la Hna. Martha Rodríguez, Coordinadora de CONVER – Apure.

Este año el lema elegido ha sido una cita de san Pablo a los Colocenses: “Formes en la Fe”. Las personas Consagradas hemos recibido un don, una vocación, una llamada especial, para vivir entregadas a Dios y al servicio de la Iglesia y del mundo. Sólo desde la Fe, se puede entender esta opcióm de vida. La Fe nos arraiga en el sentido de nuestra vida, que hunde sus raíces en un Dios que nos habita, nos llama, nos tiene tatuados/as en la palma de sus manos, y diariamente otea el horizonte para ver si volvemos a Él hambreando su misericordia.

Esta es experiencia profunda y compartida de quienes le hemos dicho si al Señor, porque sólo en Él, hemos encontrado el tesoro que andábamos buscando. Una experiencia de encuentro, que se ha producido en distintos carismas dentro de la Iglesia. Nuestros institutos de vida consagrada son medios donde vivimos un aspecto concreto del seguimiento a Jesús Casto, pobre y obediente: el carisma. Es un don que el Espíritu regla a la Iglesia por la generosidad de una persona que responde al Señor y, así se convierte en fundador/a de un instituto de vida consagrada. Para nosotras es un gozo y una oportunidad poder compartir lo que no es nuestro pero que forma parte de nosotras: el don de la vocación en la vida consagrada. Quiénes somos, por qué somos y para qué somos en la Iglesia y en el mundo. No somos héroes o heroínas. No tenemos nada que no hayamos recibido. Todo es Gracia, y en ese regalo va la capacidad para vivir en la entrega de cada uno. Dios no reserva este don para unos cuentos. Quiere regalarlo a todos/as. Es más, Él lo da. Lo está ofreciendo continuamente. Dios tiene un sueño pata cada persona consagrada. Dios es el sueño que colma nuestro corazón y llena nuestra vida. Un sueño desconocido, pero deseoso de ser descubierto.

La vida consagrada es Sueño de Dios. Intento de pasar por la vida al paso de Jesús. Asentar nuestros pies en sus huellas, e ir trazando caminos nuevos en la historia llenos de justicia, de libertad, de dignidad, de fraternidad. La historia de la vida consagrada es apasionante, y es que la pasión de Dios por la humanidad es una provocación y un desafío que exige una respuesta comprometida. Jesús fue el hombre más apasionado de la historia porque padeció por amor, y sólo por amor. Y en esa pasión se aviva nuestro deseo de apasionarnos por Dios y por la humanidad, en Quién nos abrió el camino. Cada uno de los institutos de vida consagrada tienen un origen, una llamada, y de esa chispa hemos prendido en el amor mas ardiente. Ojalá el fuego de la pasión, nos caliente el corazón para que salgamos al mundo con una luz nueva y provocadora: la del Sueño de Dios para cada ser humano.

Homilía, en la Ordenación Sacerdotal de José Ignacio Quintero.

Homilía, en la Ordenación Sacerdotal de José Ignacio Quintero.

Excmo. Mons. Alfredo Enrique Torres Rondón

Obispo de San Fernando de Apure.

San Fernando, 02 de Diciembre de 2017.

 

Toda alabanza al Señor! Por  la abundante misericordia que sigue derramando sobre este pueblo de San Fernando y mi humilde pastoreo, al bendecirme esta mañana con nuevos y emprendedores brazos que se unen a los ya existentes para hacer crecer nuestra iglesia. Impongo hoy por primera vez mis manos, para ungir sacerdote para siempre a José Ignacio, bajado de las altas colinas tovareñas y conferir el diaconado a estos 4 hermanos que se han de preparar también para recibir el sagrado ministerio del presbiterado en pocos meses. Que alegría y qué esperanzas tiene un pastor, pues podré decir en poco tiempo no más parroquias sin su sacerdote, que les anuncia la buena noticia, los acompañe y los consuele.

El libro del Exodo nos trae este bello pasaje en que el Señor manda ungir a Aaron, para que lo ejerza en medio de su pueblo y en su nombre. Recordemos que es un pueblo en éxodo, en camino, en medio de penurias y sacrificios, y a veces hasta tentado a abandonar al Señor. Lo unge sacerdote sempiterno, para que le acompañe. Valientes estos muchachos, que hoy se consagran..! a sabiendas de que aquí no hay riquezas de oro y plata, muy al contrario nuestras comunidades son modestas y sencillas, inmersas en muchas penurias  con una situación por demás conocida, ante un futuro inmediato nada prometedor, pero aquí estamos dispuestos a acompañar a este pueblo y a sostenerlo en la esperanza de un mañana mejor, cual pueblo en éxodo. Dios no abandona nunca a su pueblo. Y coincidencialmente en las vísperas del inicio del adviento en el día de mañana, tiempo de preparación al incomparable misterio de la navidad, “Dios con nosotros”. La vorágine vacía no halla como acallar el clamor de un pueblo, que aun no se percata, que cada día hay más escasez y pobreza, y adelantan el colorido navideño, para embelezar las conciencias con circo, pero sin pan. No es navidad aún. Entramos mañana, en un tiempo de cierto recogimiento y preparación espiritual para recibir a Jesús El Señor. Y ahí estamos los sacerdotes para acompañar, crear y unir esfuerzos para sostener esta travesía del desierto venezolano.

Para ustedes, mis queridos sacerdotes y diáconos, suplico la luz del Espíritu Santo, para que brillen con todas las cualidades que deben tener los ministros del Señor, cual Aarón Bíblico, hoy recordado, pero estas tres de manera especial:

-Desprendimiento personal. El ministerio no es una empresa humana para enriquecerse. En medio de un pueblo pobre y empobrecido vivimos las carencias de todos.

-Oración sin desmayar: es nuestra fuerza y nuestro secreto de éxito. Está demostrado, los fracasos de muchos es consecuencia del abandono de la oración. Si algo no debemos olvidar, es que tenemos un tesoro en vasos de barro. Qué quiere decir estas palabras del  Señor en el evangelio de hoy? Me amas más que estos? Este amor se expresa en la caridad del trabajo pero se alimenta del encuentro diario con el Señor en la Oración..

-Gozo sin par: es decir alegría serena, que genera creatividad, entusiasmo. Para cundir de Evangelio nuestro mundo como dice hoy el apostol.

Y a ustedes querido pueblo, no cesen de encomendarnos al Señor y respalden las iniciativas pastorales de sus sacerdotes.

A la familia Quintero Villamizar, les felicito, tienen un sacerdote en su seno. Le agradezco la donación de su hijo. Dios les bendecirá con abundancia.

La Virgen Santísima cubra con su manto de amor maternal estos jóvenes que hoy se consagran y San Fernando interceda para que estos nuevos ministros sean santos, como el Señor lo quiere. Alabado sea Dios.

El Sacerdote: un susurro del Amor de Dios para el Pueblo.

El Sacerdote: un susurro del Amor de Dios para el Pueblo.

Cada joven que se ordena se deja invitar, como Pedro, a caminar sobre las aguas.

Dios sigue entre nosotros. Sigue en cada obispo, en cada sacerdote, en cada cristiano que vive a fondo el Evangelio. Sigue en su cariño, en la lluvia y el sol, en el pan y en el hogar, en cada niño que nace y en la fidelidad de unos esposos que se aman con locura.

Dios no se cansa de amarnos, de buscarnos, de caminar a nuestro lado. Es verdad que a veces el mal parece tan grande que nos olvidamos de su amor, que pensamos en su silencio como si fuese debilidad o impotencia.

Pero Dios no calla. Responde a nuestra oración de súplica. Susurra que nos ama, para siempre, cuando un joven dice sí a Cristo, cuando un obispo consagra un nuevo sacerdote.

Cada sacerdote es un mensaje de Dios, un grito que nos recuerda lo mucho que nos ama. Y esos gritos son miles, aunque no aparezcan en la prensa.

Esos jóvenes o adultos que se ofrecen, que se entregan, que se dejan tocar por el Espíritu Santo, nos recuerdan un Amor eterno, inmutable, respetuoso, de un Padre que suplica que volvamos.

Con sus manos, estos nuevos sacerdotes llevarán la Eucaristía a tantos rincones del planeta. Prestarán sus labios a Cristo para repetir, con una emoción profunda, “yo te perdono tus pecados”. Ungirán con sus dedos a los enfermos, o juntarán las manos de quienes prometen amor hasta la muerte en el matrimonio.

Dios habla, grita, exhorta, anima o reprende a través de las palabras de cada sacerdote. Frente a los males del mundo, frente al misterio de la guerra, frente al drama de la injusticia o del abandono, frente al hambre, el aborto y el odio, Dios vuelve a enviar sus mensajeros.

Cada joven que se ordena se deja invitar, como Pedro, a caminar sobre las aguas. Tendrá miedo, temblará ante lo que empieza. Alguno, tal vez, no será digno, quedará herido en el camino. No importa. Dios está a su lado. Desde su corazón y desde su vida, también Dios besará las heridas de los hombres, aliviará sus dolores, y curará, como buen samaritano, corazones que han apagado la esperanza y han perdido el norte de sus vidas.

También este año Dios nos ha dado el regalo de nuevos sacerdotes, ha mantenido su fidelidad y su misericordia hacia los hombres. Rezaremos por ellos, caminaremos a su lado, nos dejaremos ayudar por sus palabras. Podremos ver, en sus ojos, la mirada de Cristo. Nos darán fuerza para seguir adelante, como Iglesia, como Pueblo de Dios, hacia el encuentro definitivo, eterno, venturoso, con su Amor.

Dios no nos ha dejado solos. El bien, una vez más, en silencio, brilla entre las sombras. En cada nuevo sacerdote se enciende la esperanza de quien nos dijo, tras la Pascua: “No tengáis miedo… Yo estoy con vosotros…”

 

Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net 

 

 

“El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí” (Lc 1,49).

“El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí” (Lc 1,49).

La Jornada Mundial de la Juventud de este año 2017 tiene como: “El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí” (Lc 1,49). El Papa Francisco ha enviado también un vídeo mensaje como preparación de la JMJ de Panamá 2019. Escuchemos la voz del Papa y pongámonos en camino.

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Queridos jóvenes:

Nos hemos puesto de nuevo en camino después de nuestro maravilloso encuentro en Cracovia, donde celebramos la XXXI Jornada Mundial de la Juventud y el Jubileo de los Jóvenes, en el contexto del Año Santo de la Misericordia. Allí dejamos que san Juan Pablo II y santa Faustina Kowalska, apóstoles de la divina misericordia, nos guiaran para encontrar una respuesta concreta a los desafíos de nuestro tiempo. Experimentamos con fuerza la fraternidad y la alegría, y dimos al mundo un signo de esperanza; las distintas banderas y lenguas no eran un motivo de enfrentamiento y división, sino una oportunidad para abrir las puertas de nuestro corazón, para construir puentes.

Al final de la JMJ de Cracovia indiqué la próxima meta de nuestra peregrinación que, con la ayuda de Dios, nos llevará a Panamá en 2019. Nos acompañará en este camino la Virgen María, a quien todas las generaciones llaman bienaventurada (cf. Lc 1,48). La siguiente etapa de nuestro itinerario está conectada con la anterior, centrada en las bienaventuranzas, pero nos impulsa a seguir adelante. Lo que deseo es que vosotros, jóvenes, caminéis no sólo haciendo memoria del pasado, sino también con valentía en el presente y esperanza en el futuro. Estas actitudes, siempre presentes en la joven Mujer de Nazaret, se encuentran reflejadas claramente en los temas elegidos para las tres próximas JMJ. Este año (2017) vamos a reflexionar sobre la fe de María cuando dijo en el Magnificat: «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49). El tema del próximo año (2018): «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30), nos llevará a meditar sobre la caridad llena de determinación con que la Virgen María recibió el anuncio del ángel. La JMJ 2019 se inspirará en las palabras: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), que fue la respuesta llena de esperanza de María al ángel.

En octubre de 2018, la Iglesia celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Nos preguntaremos sobre cómo vivís vosotros, los jóvenes, la experiencia de fe en medio de los desafíos de nuestra época. También vamos a abordar la cuestión de cómo se puede desarrollar un proyecto de vida discerniendo vuestra vocación, tomada en sentido amplio, es decir, al matrimonio, en el ámbito laical y profesional, o bien a la vida consagrada y al sacerdocio. Deseo que haya una gran sintonía entre el itinerario que llevará a la JMJ de Panamá y el camino sinodal.

Nuestra época no necesita de «jóvenes-sofá»

Según el Evangelio de Lucas, después de haber recibido el anuncio del ángel y haber respondido con su «sí» a la llamada para ser madre del Salvador, María se levanta y va de prisa a visitar a su prima Isabel, que está en el sexto mes de embarazo (cf. 1,36.39). María es muy joven; lo que se le ha anunciado es un don inmenso, pero comporta también un desafío muy grande; el Señor le ha asegurado su presencia y su ayuda, pero todavía hay muchas cosas que aún no están claras en su mente y en su corazón. Y sin embargo María no se encierra en casa, no se deja paralizar por el miedo o el orgullo. María no es la clase de personas que para estar bien necesita un buen sofá donde sentirse cómoda y segura. No es una joven-sofá (cf. Discurso en la Vigilia, Cracovia, 30 de julio de 2016). Si su prima anciana necesita una mano, ella no se demora y se pone inmediatamente en camino.

El trayecto para llegar a la casa de Isabel es largo: unos 150 km. Pero la joven de Nazaret, impulsada por el Espíritu Santo, no se detiene ante los obstáculos. Sin duda, las jornadas de viaje le ayudaron a meditar sobre el maravilloso acontecimiento en el que estaba participando. Lo mismo nos sucede a nosotros cuando empezamos nuestra peregrinación: a lo largo del camino vuelven a la mente los hechos de la vida, y podemos penetrar en su significado y profundizar nuestra vocación, que se revela en el encuentro con Dios y en el servicio a los demás.

El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí

El encuentro entre las dos mujeres, la joven y la anciana, está repleto de la presencia del Espíritu Santo, y lleno de alegría y asombro (cf. Lc 1,40-45). Las dos madres, así como los hijos que llevan en sus vientres, casi bailan a causa de la felicidad. Isabel, impresionada por la fe de María, exclama: «Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá» (v. 45). Sí, uno de los mayores regalos que la Virgen ha recibido es la fe. Creer en Dios es un don inestimable, pero exige también recibirlo; e Isabel bendice a María por eso. Ella, a su vez, responde con el canto del Magnificat (cf. Lc 1,46-55), donde encontramos las palabras: «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (v. 49).

La oración de María es revolucionaria, es el canto de una joven llena de fe, consciente de sus límites, pero que confía en la misericordia divina. Esta pequeña y valiente mujer da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de la salvación en su pueblo, en los pobres y humildes. La fe es el corazón de toda la historia de María. Su cántico nos ayuda a comprender cómo la misericordia del Señor es el motor de la historia, tanto de la persona, de cada uno de nosotros, como del conjunto de la humanidad.

Cuando Dios toca el corazón de un joven o de una joven, se vuelven capaces de grandes obras. Las «cosas grandes» que el Todopoderoso ha hecho en la vida de María nos hablan también del viaje de nuestra vida, que no es un deambular sin sentido, sino una peregrinación que, aun con todas sus incertidumbres y sufrimientos, encuentra en Dios su plenitud (cf. Ángelus, 15 de agosto de 2015). Me diréis: «Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer?». Cuando el Señor nos llama no se fija en lo que somos, en lo que hemos hecho. Al contrario, en el momento en que nos llama, él está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de ofrecer. Como la joven María, podéis hacer que vuestra vida se convierta en un instrumento para mejorar el mundo. Jesús os llama a dejar vuestra huella en la vida, una huella que marque la historia, vuestra historia y la historia de muchos (cf. Discurso en la Vigilia, Cracovia, 30 de julio de 2016).

Ser joven no significa estar desconectado del pasado

María es poco más que una adolescente, como muchos de vosotros. Sin embargo, en el Magnificat alaba a su pueblo, su historia. Esto nos enseña que ser joven no significa estar desconectado del pasado. Nuestra historia personal forma parte de una larga estela, de un camino comunitario que nos ha precedido durante siglos. Como María, pertenecemos a un pueblo. Y la historia de la Iglesia nos enseña que, incluso cuando tiene que atravesar mares revueltos, la mano de Dios la guía, le hace superar momentos difíciles. La verdadera experiencia en la Iglesia no es como un flashmob, en el que nos damos cita, se realiza una performance y luego cada uno se va por su propio camino. La Iglesia lleva en sí una larga tradición, que se transmite de generación en generación, y que se enriquece al mismo tiempo con la experiencia de cada individuo. También vuestra historia tiene un lugar dentro de la historia de la Iglesia.

Hacer memoria del pasado sirve también para recibir las obras nuevas que Dios quiere hacer en nosotros y a través de nosotros. Y nos ayuda a dejarnos escoger como instrumentos suyos, colaboradores en sus proyectos salvíficos. También vosotros, jóvenes, si reconocéis en vuestra vida la acción misericordiosa y omnipotente de Dios, podéis hacer grandes cosas y asumir grandes responsabilidades.

Me gustaría haceros algunas preguntas: ¿Cómo “guardáis” en vuestra memoria los acontecimientos, las experiencias de vuestra vida? ¿Qué hacéis con los hechos y las imágenes grabadas en vuestros recuerdos? A algunos, heridos por las circunstancias de la vida, les gustaría “reiniciar” su pasado, ejercer el derecho al olvido. Pero me gustaría recordaros que no hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro. La perla nace de una herida en la ostra. Jesús, con su amor, puede sanar nuestros corazones, transformando nuestras heridas en auténticas perlas. Como decía san Pablo, el Señor muestra su fuerza a través de nuestra debilidad (cf. 2 Co 12,9).

Nuestros recuerdos, sin embargo, no deben quedar amontonados, como en la memoria de un disco duro. Y no se puede almacenar todo en una “nube” virtual. Tenemos que aprender a hacer que los sucesos del pasado se conviertan en una realidad dinámica, para reflexionar sobre ella y sacar una enseñanza y un sentido para nuestro presente y nuestro futuro. Descubrir el hilo rojo del amor de Dios que conecta toda nuestra existencia es una tarea difícil pero necesaria.

Muchos dicen que vosotros, los jóvenes, sois olvidadizos y superficiales. No estoy de acuerdo en absoluto. Pero hay que reconocer que en nuestros días tenemos que recuperar la capacidad de reflexionar sobre la propia vida y proyectarla hacia el futuro. Tener un pasado no es lo mismo que tener una historia. En nuestra vida podemos tener tantos recuerdos, pero ¿cuántos de ellos construyen realmente nuestra memoria? ¿Cuántos son significativos para nuestros corazones y nos ayudan a dar sentido a nuestra existencia? En las «redes sociales», aparecen muchos rostros de jóvenes en multitud de fotografías, que hablan de hechos más o menos reales, pero no sabemos cuánto de todo eso es «historia», una experiencia que pueda ser narrada, que tenga una finalidad y un sentido. Los programas en la televisión están llenos de los así llamados «realityshow», pero no son historias reales, son sólo minutos que corren delante de una cámara, en los que los personajes viven al día, sin un proyecto. No os dejéis engañar por esa falsa imagen de la realidad. Sed protagonistas de vuestra historia, decidid vuestro futuro.

Cómo mantenerse unidos, siguiendo el ejemplo de María

De María se dice que conservaba todas las cosas, meditándolas en su corazón (cf. Lc 2,19.51). Esta sencilla muchacha de Nazaret nos enseña con su ejemplo a conservar la memoria de los acontecimientos de la vida, y también a reunirlos, recomponiendo la unidad de los fragmentos, que unidos pueden formar un mosaico. ¿Cómo podemos, pues, ejercitarnos concretamente en tal sentido? Os doy algunas sugerencias.

Al final de cada jornada podemos detenernos unos minutos a recordar los momentos hermosos, los desafíos, lo que nos ha salido bien y, también, lo que nos ha salido mal. De este modo, delante de Dios y de nosotros mismos, podemos manifestar nuestros sentimientos de gratitud, de arrepentimiento y de confianza, anotándolos también, si queréis, en un cuaderno, una especie de diario espiritual. Esto quiere decir rezar en la vida, con la vida y sobre la vida y, con toda seguridad, os ayudará a comprender mejor las grandes obras que el Señor realiza en cada uno de vosotros. Como decía san Agustín, a Dios lo podemos encontrar en los anchos campos de nuestra memoria (cf. Confesiones, Libro X, 8, 12).

Leyendo el Magnificat nos damos cuenta del conocimiento que María tenía de la Palabra de Dios. Cada versículo de este cántico tiene su paralelo en el Antiguo Testamento. La joven madre de Jesús conocía bien las oraciones de su pueblo. Seguramente se las habían enseñado sus padres y sus abuelos. ¡Qué importante es la transmisión de la fe de una generación a otra! Hay un tesoro escondido en las oraciones que nos han enseñado nuestros antepasados, en esa espiritualidad que se vive en la cultura de la gente sencilla y que conocemos como piedad popular. María recoge el patrimonio de fe de su pueblo y compone con él un canto totalmente suyo y que es también el canto de toda la Iglesia. La Iglesia entera lo canta con ella. Para que también vosotros, jóvenes, podáis cantar un Magnificat totalmente vuestro y hacer de vuestra vida un don para toda la humanidad, es fundamental que conectéis con la tradición histórica y la oración de aquellos que os han precedido. De ahí la importancia de conocer bien la Biblia, la Palabra de Dios, de leerla cada día confrontándola con vuestra vida, interpretando los acontecimientos cotidianos a la luz de cuánto el Señor os dice en las Sagradas Escrituras. En la oración y en la lectura orante de la Biblia (la llamada Lectio divina), Jesús hará arder vuestros corazones e iluminará vuestros pasos, aún en los momentos más difíciles de vuestra existencia (cf. Lc 24,13-35).

María nos enseña a vivir en una actitud eucarística, esto es, a dar gracias, a cultivar la alabanza y a no quedarnos sólo anclados en los problemas y las dificultades. En la dinámica de la vida, las súplicas de hoy serán mañana motivo de agradecimiento. De este modo, vuestra participación en la Santa Misa y los momentos en que celebraréis el sacramento de la Reconciliación serán a la vez cumbre y punto de partida: vuestras vidas se renovarán cada día con el perdón, convirtiéndose en alabanza constante al Todopoderoso. «Fiaros del recuerdo de Dios […]su memoria es un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal» (Homilía en la S. Misa de la JMJ, Cracovia, 31 de julio de2016).

Hemos visto que el Magnificat brota del corazón de María en el momento en que se encuentra con su anciana prima Isabel, quien, con su fe, con su mirada perspicaz y con sus palabras, ayuda a la Virgen a comprender mejor la grandeza del obrar de Dios en ella, de la misión que él le ha confiado. Y vosotros, ¿os dais cuenta de la extraordinaria fuente de riqueza que significa el encuentro entre los jóvenes y los ancianos? ¿Qué importancia les dais a vuestros ancianos, a vuestros abuelos? Vosotros, con sobrada razón, aspiráis a «emprender el vuelo», lleváis en vuestro corazón muchos sueños, pero tenéis necesidad de la sabiduría y de la visión de los ancianos. Mientras abrís vuestras alas al viento, es indispensable que descubráis vuestras raíces y que toméis el testigo de las personas que os han precedido. Para construir un futuro que tenga sentido, es necesario conocer los acontecimientos pasados y tomar posición frente a ellos (cf. Exhort. ap. postsin. Amoris Laetitia, 191,193). Vosotros, jóvenes, tenéis la fuerza; los ancianos, la memoria y la sabiduría. Como María con Isabel, dirigid vuestra mirada hacia los ancianos, hacia vuestros abuelos. Ellos os contarán cosas que entusiasmarán vuestra mente y emocionarán vuestro corazón.

Fidelidad creativa para construir tiempos nuevos

Es verdad que tenéis pocos años de vida y, por esto mismo, os resulta difícil darle el debido valor a la tradición. Tened bien presente que esto no significa ser tradicionalistas. No. Cuando María en el Evangelio dice que «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49), se refiere a que aquellas «cosas grandes» no han terminado, sino que continúan realizándose en el presente. No se trata de un pasado remoto. El saber hacer memoria del pasado no quiere decir ser nostálgicos o permanecer aferrados a un determinado período de la historia, sino saber reconocer los propios orígenes para volver siempre a lo esencial, y lanzarse con fidelidad creativa a la construcción de tiempos nuevos. Sería un grave problema que no beneficiaría a nadie el fomentar una memoria paralizante, que impone realizar siempre las mismas cosas del mismo modo. Es un don del cielo constatar que muchos de vosotros, con vuestros interrogantes, sueños y preguntas, os enfrentáis a quienes consideran que las cosas no pueden ser diferentes.

Una sociedad que valora sólo el presente tiende también a despreciar todo lo que se hereda del pasado, como por ejemplo las instituciones del matrimonio, de la vida consagrada, de la misión sacerdotal. Las mismas terminan por ser consideradas vacías de significado, formas ya superadas. Se piensa que es mejor vivir en las situaciones denominadas «abiertas», comportándose en la vida como en un reality show, sin objetivos y sin rumbo. No os dejéis engañar. Dios ha venido para ensanchar los horizontes de nuestra vida, en todas las direcciones. Él nos ayuda a darle al pasado su justo valor para proyectar mejor un futuro de felicidad. Pero esto es posible solamente cuando vivimos experiencias auténticas de amor, que se hacen concretas en el descubrimiento de la llamada del Señor y en la adhesión a ella. Esta es la única cosa que nos hace felices de verdad.

Queridos jóvenes, encomiendo a la maternal intercesión de la Bienaventurada Virgen María nuestro camino hacia Panamá, así como también el itinerario de preparación del próximo Sínodo de los Obispos. Os invito a recordar dos aniversarios importantes en este año 2017: los trecientos años del descubrimiento de la imagen de la Virgen de Aparecida, en Brasil; y el centenario de las apariciones de Fátima, en Portugal, adonde, si Dios quiere, iré en peregrinación el próximo mes de mayo. San Martín de Porres, uno de los santos patronos de América Latina y de la JMJ de 2019, en su humilde servicio cotidiano tenía la costumbre de ofrecerle las mejores flores a María, como signo de su amor filial. Cultivad también vosotros, como él, una relación de familiaridad y amistad con Nuestra Señora, encomendándole vuestros gozos, inquietudes y preocupaciones. Os aseguro que no os arrepentiréis.

La joven de Nazaret, que en todo el mundo ha asumido miles de rostros y de nombres para acercarse a sus hijos, interceda por cada uno de nosotros y nos ayude a proclamar las grandes obras que el Señor realiza a través de nosotros.

Vaticano, 27 de febrero de 2017

Memoria de san Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores

FRANCISCO

 

¡JMJPanamá2019 ya tiene Himno! “Hágase en mí según tu Palabra”.

¡JMJPanamá2019 ya tiene Himno! “Hágase en mí según tu Palabra”.

El himno de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 en Panamá fue presentado este lunes 03 de Julio durante la Cuadragésima Séptima Cena de Pan y Vino a beneficio del Seminario Mayor San José.

Titulado “Hágase en mí según tu palabra”, el himno fue escrito y compuesto por Abdiel Jiménez; la producción y arreglos de esta primera versión del himno, a cargo de Aníbal Muñoz con la colaboración de Carlos Samaniego y Ricky Ramírez, profesionales de gran trayectoria musical.

En su presentación, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, manifestó:”Nos entusiasma ponerlo hoy a disposición de los jóvenes del mundo, para que cantándolo se preparen alegres y dispuestos a dejarse transformar por Dios”.

Este himno será entonado por los aproximadamente 500 mil jóvenes de todo el mundo que se reunirán en Panamá del 22 al 29 de enero del año 2019 en principal encuentro de la juventud católica del mundo.

Nota: telemetro.com

 

 

Comunicado de la Organización de Seminarios de Venezuela ante la situación del país.

Comunicado de la Organización de Seminarios de Venezuela ante la situación del país.

La Organización de Seminarios de Venezuela (OSVEN), reunidos el pasado 19 de Junio se han manifestado a través de un comunicado en el que fijan posición ante la situación de crisis, hacen un llamado a construir a sumar voluntades para la reconstrucción del país, animan al personal y comunidades de los Seminarios y casas de Formación en Venezuela invitándoles a no retroceder “ni un milímetro de nuestro compromiso cristiano con el bien, la justicia y la misericordia”, y finalmente manifiestan su cercanía y “filial adhesión”a la Conferencia Episcopal Venezolana.

 

TEXTO COMPLETO:

Comunicado de la Organización de Seminarios de Venezuela ante la crisis que vive el país

Nosotros, los rectores de todos los seminarios de Venezuela, nos hemos reunido en asamblea extraordinaria de nuestra organización (OSVEN), el pasado lunes 19 de junio, en Caracas, para orar juntos y reflexionar sobre la gravedad de la crisis que atraviesa el país y el rol que en medio de ella y de cara al futuro están llamados a desempeñar nuestros seminarios. Nos han acompañado en nuestra reflexión Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, en representación de la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, y el P. Luis Ugalde, s.j., ex-rector de la UCAB.

Como resultado de nuestro encuentro queremos manifestar, primero que nada, nuestro dolor e indignación por el trágico saldo de muertos y heridos, en su mayoría jóvenes, causado por la desmedida e irracional represión llevada adelante en las últimas semanas por diferentes órganos coercitivos del Estado (FANB, PNB) y por grupos delictivos armados (mal llamados “colectivos”), en contra de una población inmensamente mayoritaria que, de manera legítima y pacífica, reclama su derecho a vivir con dignidad y en democracia. Reivindicamos el carácter constitucional de la protesta pacífica, al tiempo que le decimos un no rotundo a cualquier género de violencia, venga del sector que venga. Reprobamos también, en este mismo contexto, la detención y privativa de libertad de un importante número de ciudadanos, sometiéndoles, en muchos casos, a comparecencia ante jueces que no son sus naturales, como es el caso de la jurisdicción militar.

De igual modo, queremos expresar nuestro rechazo ante la terrible situación que está padeciendo nuestro pueblo por la carencia de alimentos, de medicinas y de debida atención sanitaria, por el cada vez más elevado costo de la vida, y por los altos niveles de inseguridad y violencia en las calles. Todas estas circunstancias, aunadas al desconocimiento por parte del gobierno del marco constitucional y de algunas de sus instituciones, legitiman absolutamente todas las expresiones de protesta pacífica de la población.

Asimismo, ante la propuesta del gobierno nacional de una Asamblea Constituyente sectorizada, uniéndonos a la voz de los Obispos de Venezuela, consideramos que la misma “es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social”. Mal podría ser una “oportunidad para la paz” una iniciativa cuya convocatoria se realiza de manera excluyente, de espaldas al 85 % de la población del país. La paz es un bien que no se decreta –y mucho menos por voluntad de una exigua minoría–, sino que se construye en el encuentro, en la escucha y el diálogo incluyente.

Junto con estas consideraciones, queremos también hacer saber a todo nuestro pueblo venezolano, sin excluir a nadie, que cuenta con nuestra oración, acompañamiento y solidaridad. Todos estamos llamados a aunar voluntades para impulsar un camino de reconciliación, como condición necesaria para la reconstrucción del país, en la búsqueda de un futuro donde prevalezcan la libertad, la justicia, la paz y el bienestar para todos.

Vaya también desde aquí un especial gesto de afecto y apoyo solidario para con todas las comunidades formativas de los diversos Seminarios del país, a los miembros de sus equipos de formadores, profesores, personal contratado, y de manera muy particular a todos y cada uno de los seminaristas. Que lo duro y adverso del momento no nos muevan ni un milímetro de nuestro compromiso cristiano con el bien, la justicia y la misericordia. ¡Venezuela cuenta con nosotros para la construcción de ese futuro promisorio!

Finalmente, no queremos terminar sin dirigir unas palabras a los miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana, nuestros Padres y Pastores: damos inmensas gracias a Dios y a ustedes por el testimonio de fe valiente y comprometida y por el amor que están demostrando por su pueblo en esta hora que nos toca vivir como nación. Tengan la certeza de nuestra filial adhesión, y que cuentan con nuestro apoyo y constante colaboración. Y no olvidemos las palabras del Señor Jesús: “Acuérdense de lo que les dije: el discípulo no es más que su Maestro. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes” (Jn 15, 20).

Momentos como estos son para estar aún más unidos como Iglesia y como Nación. Imploramos del Dios de la vida y de la paz, su fortaleza y su sabiduría por intercesión de María Santísima de Coromoto.

Con nuestro afecto,

Todos los rectores de los Seminarios de Venezuela

Caracas, 22 de junio de 2017

 

 

¡Joven: la Iglesia quiere escuchar tu opinión! Cuestionario online preparatorio al Sínodo sobre “los Jovenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional”

¡Joven: la Iglesia quiere escuchar tu opinión! Cuestionario online preparatorio al Sínodo sobre “los Jovenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional”

Desde el 14 de junio se activó el sitio web y el cuestionario para el Sínodo sobre los jóvenes, en preparación desde la 15º asamblea general ordinaria sobre el tema «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional» que se celebrará en octubre de 2018.

La iniciativa tiene como objetivo favorecer una más amplia participación de todos los jóvenes del mundo, gracias a las posibilidades de recibir información sobre el evento sinodal pero también de interactuar y participar en el camino de preparación.

IR al Cuestionario

Un Cuestionario dirigido a los jóvenes católicos del mundo. En el sitio web hay vídeos y documentos sobre el Sínodo y textos del papa Francisco sobre los jóvenes y se puede seguir también el perfil del pontífice en Twitter. “Esta iniciativa promoverá una mayor participación de todos los jóvenes del mundo, no sólo mediante la recepción de información sobre el evento sinodal sino también interactuar y participar en el proceso de preparación”, ha señalado la Santa Sede. Además, el Vaticano incluyó un cuestionario online dirigido a los jóvenes católicos del mundo que está disponibles en varios idiomas (italiano, Inglés, francés, español y portugués). Este cuestionario puede rellenarse de forma individual en el siguiente enlace: Cuestionario – Vaticano.

 

Nota de la RIIAL
19 de junio de 2017

No confundas “Cama con Amor”. La Castidad en el noviazgo es el mejor camino.

No confundas “Cama con Amor”. La Castidad en el noviazgo es el mejor camino.

Hormona mata neurona, en castidad se discierne mejor.

Este tema me parece por demás importante sobre todo para los jóvenes de hoy, bombardeados con tanta información al respecto, mucha de ella invitando a vivir una sexualidad totalmente irresponsable y promiscua, que resta dignidad personal.

Una de estas ideas erróneas es que el sexo es una necesidad vital y que está bien que “lo practiques” cada vez que lo “sientas” …Claro, si tu cuerpo lo pide, dale lo que pida… ¡Mentira! Necesidad vital es comer, beber agua, dormir… necesidad que si no se satisface a corto plazo lleva a perder la vida. ¿Cuándo has visto a alguien en la sala de emergencias de un hospital o muriéndose por falta de actividad sexual? Sin embargo, sí has sabido de casos de personas que mueren por inanición o deshidratación.

El sexo es un apetito, un instinto, una expresión del amor que no puede ser reducido a mera biología; es un regalo que está al servicio del hombre para un fin muy específico: comunicar amor.

Para los creyentes es un don al que Dios le dio ese toque de placer para hacernos copartícipes de su poder creador, es decir, ser co-creadores con Él. ¡Enorme privilegio que hay que valorar en su justa medida!

Si hoy te encuentras en una relación que te gustaría llevar al altar, formar un vínculo que sea para toda la vida y no sabes cómo hacerlo, la respuesta es muy simple: vive un noviazgo casto y elige de manera inteligente y no visceral.

Cuando una pareja elige no vivir la castidad en su noviazgo hay muchísimos riesgos como el no saber elegir a la persona indicada para compartir la vida. De hecho, aunque los peligros para ambos son muy similares, generalmente la mujer es la que más arriesga y te lo voy a explicar desde un plano psicológico.

Cuando una mujer entrega su cuerpo, la parte del cerebro que entra en funcionamiento es la del cerebro límbico y no la de la corteza cerebral, quitándole así su capacidad de razonar y de tener un pensamiento crítico con respecto a ese hombre que le ha proporcionado tantísimo placer.

En ese estado, la mujer corre el riesgo de elegir al hombre equivocado porque no es capaz de verlo con objetividad ni hacer discernimientos tales como si es ese el que hombre que le conviene o no.

Y cuando hablo de conveniencia me refiero a si realmente ese hombre será un apoyo para ayudarle a alcanzar su plenitud -santidad para los creyentes- como fin primario de su existencia y del matrimonio.

De hecho, es posible que los amigos y los familiares le digan que ese hombre no le conviene y le intenten hacer ver todos sus defectos como lo infiel que es, lo flojo, lo vicioso…lo patán, etc. y sin embargo, ella lo defienda a capa y espada porque no tenga la capacidad de verle defecto alguno, y en el remoto caso de llegárselos a ver, los pase por alto creyendo que no son para tanto.

O peor aún, puede tener el pensamiento erróneo de que ella -con su amor- lo cambiará cuando se casen. ¡Nada más falso que eso! Esa ceguera emocional es peligrosísima. Eso no es amor, a eso se le llama “encamamiento” o en-cama-miento porque en-la cama-mentimos, estamos siendo incapaces de percibir el verdadero interior del otro.

Pero, ¿qué está pasando con la mujer que no tiene capacidad de ver todo lo que los demás ven? Que su capacidad de discernimiento quedó anulada y está tomando decisiones únicamente con sus emociones, es decir, está como en un estado de “apen-tontamiento” y su inteligencia emocional -adiós- está anestesiada por la euforia que los encuentros sexuales le proporcionan.

Y lo peor es que en cada encuentro esta sensación, esta ceguera se incrementa y se hace más fuerte. En cada relación sexual se genera -estén enamorados o no- un tipo de “pegamento moral” que une a la pareja, lo que genera un sentido como de “pertenencia” del uno al otro.

Hay una sensación de no poder despegarte emocionalmente del otro, aunque ya no lo quieras y en el remoto caso de que te des cuenta de que esa persona no te conviene, no sabrás como zafarte de esa relación porque te sientes adherida a ella. Enorme riesgo porque por esta adhesión que experimentas puedes llegar a aceptar maltratos y faltas de respeto.

Así que no te conviene. ¡Hormona mata neurona! Creas en Dios o no, seas moral o no, conviene que practiques la castidad porque con pureza te vuelves más inteligente, es decir, se te quita lo “apen-tontado” que te puede acarrear una relación sin continencia.

Ahora está el otro lado, la pareja de novios que elige vivir la castidad y no experimentar plenamente su sexualidad hasta casarse. En este caso, la mujer casta sabrá elegir de manera inteligente si ese es el hombre que le conviene o no porque su poder de discernimiento no estará anestesiado.

Podrá utilizar su parte analítica o corteza cerebral para juzgar y tomar la mejor decisión. Tendrá la capacidad de hacerse preguntas de manera objetiva, de ver defectos y de esa manera tomar la mejor decisión.

La finalidad de un noviazgo casto y puro es ayudarte a que tomes la decisión más importante de tu vida de manera racional: esa persona me conviene o no, me aporta o me denigra, me hace ser mejor persona o me resta dignidad… Me ayudará a alcanzar la plenitud o mejor corro…. Recuerda que la virtud de la castidad es atemporal y no es moda, es un estilo de vida.

 

Publicado por: Aleteía.org, 28 de Abril de 2017.