El Vicario Judicial

Es un sacerdote de buena fama, doctor o al menos licenciado en derecho canónico, y con no menos de treinta años edad, que ejerce la potestad ordinaria judicial –de naturaleza vicaria–, y constituye un solo tribunal con el obispo.
Es un oficio que el obispo tiene obligación de nombrar, incluso aunque él ejerza la potestad judicial personalmente.
El vicario judicial puede juzgar todas las causas menos las que el obispo se haya reservado.
Se encarga de administrar el tribunal, sobre todo en el seguimiento del personal asociado.
Ha de ser distinto del vicario general, salvo que el reducido tamaño de la diócesis aconseje otra cosa. Puede haber un vicario judicial adjunto que asista al vicario judicial en sus funciones.
Los vicarios judiciales no cesan en la sede vacante, pero han de ser confirmados cuando toma posesión el nuevo obispo.
Fuentes: CIC cc. 391, 1420

Rige sus funciones de acuerdo a la disciplina canónica de los cánones 391 y 1420 siguientes.

  • Actuar siempre conforme a Derecho y de acuerdo con las normas de la Santa Sede.
  • Ejercer su función con el poder delegado del obispo diocesano, es quien encabeza el Tribunal eclesiástico.
  • Asegurar el debido funcionamiento  del tribunal y de todas las dependencias del mismo, de manera que administre la justicia con un espíritu pastoral y de servicio y en mutua colaboración con los demás Tribunales de la Iglesia.
  • Proponer al obispo los cargos que considere necesarios para una administración ágil y eficiente de la Justicia (Cf. Canon 1453), lo mismo que los nombres de las personas que desempeñaran dichos cargos.
  • Impulsar la formación, actualización y bienestar de todo el personal que sirve en el Tribunal Diocesano.
  • Presentra al Obispo los nombres de los Abogados y Peritos que intervienen en las causas del Tribunal Diocesano, así como el proyecto de honorarios de los mismos.
  • Organizar todo lo relacionado con el patrocinio gratuito de los abogados y peritos en las causas de los pobres, conforme lo establece el Derecho, a fin de que no existan discriminaciones por razones económicas o sociales.
  • Rendir anualmente al Obispo informes escritos sobre el Tribunal a su cargo, respecto a todos los asuntos relacionados con este organismo judicial.
  • Estipular junto con el Obispo las Costas judiciales
  • Dar posesión a todos los funcionarios del Tribunal